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domingo, 31 de agosto de 2014

EL ÉXTASIS DE SANTA TERESA.


Situada en la capilla Cornaro de Santa María della Vittoria en Roma, Bernini realiza una representación de carácter religioso de Santa Teresa en trance mientras espera ser atravesada por una flecha a manos de un ángel.
En dicha escultura se caracteriza el más puro estilo del barroco, utilizando Bernini un juego entre los materiales como el mármol, bronce, etc. con los que representa en mármol las figuras exentas de la santa y del ángel, mostrando una composición abierta y centrípeta así como un gran dominio técnico de dicho material, al precisar de forma muy detallada los pliegues de los ropajes, al igual que la expresión de los rostros en los que resalta las pasiones y sentimientos dándole cierto sentido de dramatismo, así como trabaja de igual forma la superficie rugosa de la nube donde se encuentra Santa Teresa lo cual le da la sensación de estar flotando en el aire a la vez que crea una sensación de movimiento y un conseguido juego con los claroscuros; todo esto dentro de un marco arquitectónico cerrado por columnas de orden Corintio que se compone de un fuste hecho en bronce, con basa y capitel de mármol, sosteniendo sobre si un frontón partido en cuyo tímpano se representan las figuras de 3 ángeles. En la parte posterior de la estructura hay abierto un Transparente que deja pasar luz natural del exterior, haciendo parecer que la escena está siendo iluminada por la luz divina de Dios, acentuando aún más esa característica con la colocación de unos relucientes paneles hechos en bronce con la forma de rayos de luz que caen sobre la escena con lo que se consigue, junto con las sombras que crea dicha luminosidad, un ambiente rodeado de misterio.
Por otro lado destaca la impresión de teatralidad con la que dota Bernini a la obra, ya que representa en los laterales de la imagen principal, pinturas al fresco donde aparecen personajes dirigiendo sus miradas hacia la composición de Santa Teresa y el ángel viendo lo que ocurre en el interior del cuadro arquitectónico.
La figura escultórica del Éxtasis de Santa Teresa puede compararse con el San Longinos del mismo autor, ya que en ambas obras son muy parecidas en cuanto a la elaboración del ropaje. En las dos obras parece que la figura cobra vida al estar mecidos sus ropajes por el viento y jugar con las luces y sombras, así como se puede acentuar la profundidad del cabello que, elaborados con labor de trépano, también consiguen cierta sensación de movimiento. Por otro lado se asemejan en la composición centrípeta con líneas diagonales que apuntan cada una hacia un punto distinto hacia fuera del cuerpo de la obra. Por último la postura y la expresión de los rostros son muy parecidas ya que la escultura barroca, y sobre todo la escultura de Bernini, se caracteriza por recoger en sus obras un momento de máxima tensión, sin tener la sensación de que la figura está posando mientras que espera a ser realizada la escultura, como ocurre en autores anteriores como Donatello, en el Renacimiento.
Desde el punto de vista arquitectónico, aquí se reflejan elementos y características propias de la arquitectura de Bernini, ya que se asemeja al Baldaquino de San Pedro por el Transparente situado en la pared, y por el uso de los tonos dorados, al utilizar el Bronce para sus obras, así como el Frontón partido se puede comparar con el de San Carlo alle Quattro Fontane, donde también es muy característico la forma de dicho elemento, que ya se venía viendo desde el renacimiento con Miguel Ángel, y que se seguirá utilizando en todo el barroco.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Éxtasis de Santa Teresa


Análisis:
Estamos ante una escultura formada por una religiosa en éxtasis ante la presencia de un ángel.
El material es el mármol blanco trabajado con una técnica extraordinaria, el artista ha plasmado a la perfección la escena, con una gran naturalidad.
La escultura presenta un solo punto de vista, frontal, el fondo de alabastro refuerza esta impresión. Esta representación, al estar sobre una nube, de sensación de ingravidez, en realidad el grupo está suspendido en el aire y eso hace que, aparentemente, parezca carente de volumen.
En su composición predomina la línea diagonal, que le da movimiento y dinamismo. Nos encontramos con un  aspa (cabeza del ángel al pie de la religiosa y cabeza de santa hasta el extremo opuesto). Es una escultura abierta, pues ambas figuras invaden el espacio que les rodea.
La luz penetra por una ventana, que no podemos ver, creando un efecto casi sobrenatural, ambientando muy bien la visión de la santa.
En cuanto al color, como ya hemos apuntado, el grupo presenta el color blanco del mármol, hemos de indicar que su entorno si es polícromo, pero  el enfoque y los contrastes  parecen enmascarar su monocromía.
Es una representación figurativa, naturalista y realista, un realismo un tanto exagerado, cargado de efectos de teatralidad, especialmente en la religiosa, con su actitud nos pone de manifiesto que está en un profundo éxtasis, un total abandono de lo material y una unión con Dios. El ángel, que esboza una ligera sonrisa, tiene una expresividad menor. También, es interesante estudiar las vestimentas, el hábito de la santa presenta plegados amplios, mostrándonos el carácter burdo de la tela, por el contrario la túnica del ángel presenta un drapeado fino dejando entrever las formas del cuerpo.
                 
Clasificación y comentario:

Estamos en presencia de una escultura barroca, siglo XVII, realizada por G. L. BERNINI, llamada “El Éxtasis de Santa Teresa”, pertenece a su tercer periodo. Se basa en un episodio descrito por la Santa en el libro de su vida, cuando en un arrebato de amor divino sintió como un ángel traspasaba con un dardo encendido su pecho, produciéndole a la vez dolor y deleite.
Era un tema de actualidad pues la Santa había sido canonizada hacia poco tiempo y se estaba renovando la iconografía. Su finalidad, como las imágenes religiosas del barroco, era despertar la atención y convencer, enternecer la sensibilidad y propiciar la devoción.
Fue creado para un espacio autónomo: La capilla Cornaro en la Iglesia de S. Mª de la Victoria en Roma. La arquitectura y su decoración están al servicio de la escultura, como si se tratase de un escenario, todo está pensado para atraer la atención hacia le nicho donde se encuentra el ángel y la Santa.
En las paredes de la capilla hay unos nichos con miembros de la familia Cornaro, que como espectadores asisten a la escena, como nosotros mismos, borrándose la barrera entre el mundo real y el del arte.      
Centrándonos en el momento histórico-artístico podemos decir que el término barroco, designa la cultura artística del siglo XVII y surge a finales del siglo XVI en el lenguaje técnico de los joyeros portugueses aplicándolo a una perla de forma irregular, no obstante, será a finales del siglo XVIII cuando adquiera un significado estético, pero con un sentido peyorativo, indicando lo recargado, complicado, ampuloso... Tendremos que llegar al siglo XIX para que se empiece a valorar su categoría artística y su independencia.    
Podemos indicar como características fundamentales que: Nace en Italia.  Será el medio propagandístico de la Contrarreforma.  Se pondrá al servicio de los monarcas absolutos, especialmente en España y Francia.  Muchos de los personajes de los cuadros del Caravaggio o Velázquez parecen sacados del teatro. Así como muchas de las formas arquitectónicas barrocas parecen grandes escenarios teatrales. Es un periodo de crisis, con un sentimiento de inseguridad que se reflejará en el arte: búsqueda de lo inestable, ruptura con lo clásico, dinamismo, violencia...

Volviendo a la escultura barroca podemos indicar que presenta los rasgos siguientes: Los materiales  varían, la piedra para exteriores y el bronce, la madera, el mármol y el alabastro para interiores. En los volúmenes se impone el ángulo desde donde van a ser contempladas. El movimiento es importante, con predominio de las diagonales y las formas abiertas. En la iluminación se  buscan fuertes efectos de claroscuro. Y la forma de expresión es naturalista y realista, las figuras aparecerán, en muchos casos llenas de pasión y movimiento con los ropajes hinchados, desordenados y agitados.
En cuanto a los temas serán variados, unos de carácter sagrados, de acuerdo con la Contrarreforma, pero también los habrá mitológicos y de carácter laico (retrato). Su finalidad oscilará desde lo meramente decorativo a lo didáctico- propagandístico.


Centrándonos en nuestro autor, su obra está llena de realismo, teatralidad y monumentalidad en las composiciones, movimiento y variedad de puntos de vista. Y podemos dividirla en 4 etapas: Etapa juvenil, con obras como  ENEAS Y ANQUISES,  APOLO Y DAFNE, DAVID… Segunda etapa: Alto Barroco como ejemplo tenemos a  SAN LONGINOS. Tercera etapa: Periodo medio  es el  más atractivo de su carrera con obras como EL  ÉXTASIS DE SANTA TERESA, LA TUMBA DE URBANO VIII…  Y La Cuarta etapa: Estilo tardío con LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO y LA ESTATUA YACENTE DE LA BEATA LUDOVICA ALBERTONI.