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viernes, 12 de diciembre de 2014
Cristo Pantocrator
Se encuentra en Iglesia de San Vital, en la ciudad italiana de Rávena. Comenzada a construir en época ostrogoda, es encargada por el obispo Eclesio (522-532) y financiada por un banquero local (argentarius) llamado Juliano. A la muerte de Eclesio la construcción continua con el obispo Víctor (538-545). Los mosaicos del presbiterio y del ábside se comenzaron en 546 bajo el obispo Maximiano quien consagra la iglesia en 547, ya en el período de dominación bizantina.
A partir de mediados del siglo XIX y hasta la primera década del XX, se realizan obras para recuperar el edificio en su forma original eliminándose las estructuras internas añadidas y devolviendo el suelo a su nivel, solucionando el problema de las filtraciones mediante un sistema de drenaje.
Los mosaicos de San Vital contienen un programa iconográfico muy completo. En la bóveda del ábside se halla representado Cristo, con el cabello corto y un nimbo en forma de cruz, entronizado sobre la bola del mundo y vestido con la túnica de púrpura. El Cosmocrátor representación de Cristo en Majestad sentado sobre el globo del universo y flanqueado de ángeles y santos; esta imagen recuerda el protocolo o etiqueta del emperador bizantino entronizado y rodeado de su corte. Se ubica en el ábside, por ser el lugar más importante de la iglesia; puesto que se da una jerarquización en las imágenes en su ubicación.
Sujeta en la mano derecha una corona y en la izquierda un pergamino. A su lado derecho, el arcángel Gabriel conduce a San Vital, vestido con traje de corte, dispuesto a recibir la corona del martirio que Cristo le ofrece; a la izquierda, se encuentra San Miguel con el obispo Eclesio, quien ofrece a Cristo una maqueta del templo. En lo alto de la escena se ven nubecillas alargadas y debajo del orbe vemos la tierra con flores, sobre la que se apoyan los arcángeles, el santo y el obispo y de la que brotan los cuatro ríos del Paraíso. Arriba se hallan las ciudades de Jerusalén y Belén.
El tema de las otras escenas del presbiterio es eucarístico en su conjunto. En el tímpano izquierdo del presbiterio, Abraham recibe a los tres ángeles bajo el roble, y se dispone a sacrificar a Isaac. En el sacrificio, el carnero vuelve la cabeza hacia Abraham, y la mano de Dios aparece entre las nubes mientras Isaac espera sobre el altar.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Pantócrator de San Clemente de Tahull
Las pinturas que analizamos se encuentran divididas en dos
franjas horizontales de distinto tamaño, separadas por una banda con textos. En
la franja superior, que se corresponde con el cascarón o zona curvada en
vertical de la bóveda, figura en posición central un Pantocrátor o Cristo en
Majestad. Se halla sentado, apoyado sobre una franja curvada decorada con
motivos vegetales. Lo rodea una mandorla decorada con perlas, en cuya parte
superior apoya su cabeza y un nimbo de color blanco. Viste una túnica de color
gris, a la que se sobrepone un manto de tono azulado. Su rostro, alargado y muy
simétrico, presenta una mirada penetrante. Este Cristo Juez alza su brazo
derecho en actitud de bendecir, mientras su mano izquierda sostiene un libro
abierto en el que puede leerse la frase "EGO SUM LUX MUNDI" (yo soy
la luz del mundo) escrita en letras capitales latinas. Además, muestra sus pies
desnudos, sobresaliendo de la mandorla y apoyados en una media esfera. A
izquierda y derecha de su figura aparecen las letras griegas alfa y omega.
La simbología del ábside de Tahull es bien evidente.
Constituye una representación gráfica de un pasaje del Apocalipsis de San Juan,
en el que describe la visión de Cristo entronizado rodeado por el Tetramorfos,
que acabará simbolizando la obra de los cuatro evangelistas. Así pues, nos
encontramos ante un tema de hondas raíces en la iconografía cristiana: la
Maiestas Domini o Cristo en Majestad, que representa a Jesús todopoderoso en
actitud de bendecir al mundo (que se halla a sus pies) pero cuyo rostro (serio
y sereno al mismo tiempo) denota también la concepción de Dios-juez de las
obras humanas. Como las letras griegas acreditan, él es principio y fin de
todas las cosas; la luz del mundo, en definitiva, según reza la frase en latín.
Debe, por tanto, el hombre seguir este mensaje divino, que le garantiza su
salvación eterna.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Cristo Pantocrátor.
En concreto, en el arte bizantinoy románico, con el término pantocrátor se designa la imagen con que se representa al Todopoderoso, Padre e Hijo, es decir, Creador y Redentor. La figura, siempre mayestática, muestra a una u otra persona divina en similar actitud: con la mano diestra levantada para impartir labendición y teniendo en la izquierda los Evangelios o las Sagradas Escrituras. En ocasiones, se representa sólo el busto; otras veces, la figura completa entronizada que, cuando se trata del Padre, sostiene en sus rodillas a Cristo hijo.
El Pantocrátor es una iconografía frecuente en el arte bizantino y en el arte Románico, transmitiendo a través de su imagen la fuerza y el poder justiciero de Dios, en un equivalente al poder totalitario ejercido por los monarcas cesaropapistas del Imperio bizantino, o por la nobleza feudal de la Edad Media europea. En última instancia se trata de una referencia a laautoritas ejercida desde el miedo, que se traslada a una concepción cristiana basada asimismo en el “temor de Dios”. Concepción religiosa ésta que variará radicalmente cuando llegue el periodo Gótico y cambie la consideración cristiana hacia un Dios más humano, de la mano de un profundo cambio en la concepción social y política del final de la Edad Media.
El Pantocrátor se representa por ello bajo un aspecto severo, de expresión seria y solemne, que en ocasiones alcanza rasgos coléricos. Para mayor expresionismo gestual su fisonomía adopta el rostro con bigote, barba y larga melena negra. Es habitualmente un Cristo nimbado y a veces coronado, y cuyo gesto habitual muestra la mano derecha bendiciendo y la izquierda sobre las Sagradas Escrituras.
Se suele representar sentado en un trono o sobre la bóveda celeste, en un signo de su autoridad universal. Se rodea de una mandorla, un marco en forma de almendra cuyo origen se hallaría en el clípeo de los retratos funerarios romanos y que evocaría el simbolismo de la esfera celeste como imagen de perfección. Aunque en el caso de la mandorla al tener forma almendrada complica su simbolismo, pues se trata de una figura geométrica diseñada con dos círculos que se cortan. Lo que supone una representación de los dos mundos, el terrenal y el celestial. La ubicación de Cristo en la mandorla alude así a su doble condición humana y divina.
Rodeándolo aparece también el Tetramorfos o representación simbólica de los cuatro evangelistas: San Mateo, como un ángel; San Juan, como un águila; San Marcos, como un león; y San Lucas, como un toro.
Asimismo es frecuente también que aparezcan asociadas a la imagen, las letras alfa y omega, primera y última letra del alfabeto griego, y por ello, representación del principio y fin de las cosas que Cristo representa.
Su importancia jerárquica en la iconografía cristiana explica su ubicación siempre en lugares preeminentes: en los ábsides de las iglesias, los tímpanos de las portadas de los templos o decorando los frontales de las mesas de altar, en un claro ejemplo de jerarquización espacial de los temas, tan habitual en la imaginería cristiana.
Como hemos comentado el Pantocrátor va a ser una imagen recurrente durante un amplio periodo artístico medieval, aunque sus mayores referencias se encuentran en el arte bizantino y en el Románico. En el primero es un icono habitual junto al de la Virgen como Theotokos, y aparece asimismo con frecuencia en los mosaicos que iluminan el interior de algunas iglesias, como la de Santa Sofía. En el arte Románico es constante su presencia pintado en los ábsides de las iglesias, caso del más famoso del arte español, como el de San Clemente de Tahüll, al que se podrían añadir otros muchos, como el de la cripta de San Isidoro de León o el del ábside de San Justo de Segovia. Pintado, luce también en muchas tablas que servían como antipendios de altar, como en los frontales de Seu de Urgel, el de Gésera, el de Chía y tantos otros. Esculpido también aparece principalmente en los tímpanos de entrada a las iglesias, como en San Pedro de Moissac, San Trófimo de Arlés, Saint Foy de Conques, el de la Portada Occidental de la Catedral de Chartres, y un largo etcétera.
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