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lunes, 14 de diciembre de 2015

LA GIRALDA.

Nos encontramos ante una obra arquitectónica, se trata del alminar de la antigua mezquita de Sevilla conocido con el nombre popular de la Giralda por la estatua giratoria de la Fe que corona el campanario cristiano construido en el siglo XVI. Nos encontramos por lo tanto ante una obra arquitectónica fruto de la fusión de dos estilos diferentes, la torre de época almohade (siglo XI), y el campanario, obra renacentista del siglo XVI.
Se trata, junto al patio, de los únicos restos que perviven de la antigua mezquita pues ésta fue demolida en el siglo XV para la construcción de la catedral gótica, decidiéndose no obstante respetar estos elementos. Realizada en ladrillo, la torre tiene planta cuadrangular existiendo un segundo cuerpo, hoy día desaparecido, más reducido que se remataba con una cúpula y tres manzanas doradas de tamaño decreciente. La torre se ve recorrida en cada uno de sus caras por ventanas y cuatro balcones con arcos geminados, alternando los arcos de herradura de tradición califal con arcos mixtilíneos, todos ellos a su vez enmarcados por arcos mixtilíneos. La decoración es muy austera, algo propio del estilo almohade en comparación con otras épocas del arte hispanomusulmán, como el califal cordobés anterior o el nazarí posterior. Esta decoración queda reducida a dos parejas de paños de sebka o red de rombos, creados con ladrillos, que recorren la torre en su sentido ascendente. En el remate del cuerpo superior, se repite este elemento decorativo que descansa sobre arcos ciegos mixtilíneos. El segundo cuerpo, hoy día desaparecido, se repetía el motivo decorativo del paño de sebka.
El alminar de la mezquita sevillana, la torre desde la que el almuédano llamaba a la oración a los fieles, es el mejor ejemplo del período almohade en Al Andalus. Los almohades, pueblo procedente del norte de África de origen bereber, destacaron por su integrismo religioso que se tradujo en un arte sobrio de decoración aunque no por ello exento de gran belleza. Sevilla se convirtió en la capital del reino almohade y por ello en 1172 se procedió a construir una nueva mezquita mayor que sustituía a la antigua. En 1184 se inició la construcción del alminar bajo la dirección del arquitecto Ahmad Ben Baso rematándose la obra con las bolas doradas en 1195. La giralda repite el modelo decorativo y constructivo de los alminares de Marraquech ,de la mezquita de Kutubia y la torre Hasan de Rabat, Debiendo ser consideradas todas obras construidas dentro de un mismo entorno religioso cultural y artístico.
Tras la conquista de Sevilla por Fernando III en 1248 la mezquita se convirtió en templo cristiano. En 1356 un terremoto provocó la caída de las manzanas doradas que remataban la torre, por lo que se procedió a la construcción de un pequeño campanario. La construcción de la nueva catedral en el siglo XV supuso la destrucción de gran parte de la mezquita si bien el cabildo decidió conservar la torre para que sirviera de campanario así como el patio. En el siglo XVI el arquitecto Hernán Ruiz  III recibió el encargo de crear un cuerpo de campanas rematado por una estatua-veleta que representara la Fe logrando el aspecto con el que nos ha llegado a la actualidad.
La obra que comentamos no sólo se trata del antiguo alminar de la mezquita de Sevilla sino una de las construcciones más hermosas del arte hispanomusulmán y el edificio más reprsentativo de la capital andaluza así como uno de los edificios más famosos de España. Cabe destacar la armonía de los dos elementos, torre y campanario, pertenecientes a estilos tan distantes en el tiempo, el almohade y el renacentista, dándole al conjunto un aspecto unitario e inconfundible.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La Giralda.




La Giralda es el antiguo alminar de la mezquita original de los almohades, el único resto que sirve de campanario a la actual catedral de Sevilla.
El alminar se comenzó a construir con piedra reaprovechada en 1184 y no se completó hasta 1195. De planta cuadrada, llegó a tener más de 70 metros de altura. Con una cimentación en sillares, sustituido después por el ladrillo, se compone de dos torres superpuestas. Su prisma central está dividido en siete recintos cupulares iluminados por ventanas con arcos lobulados y de herradura. Entre ambos discurre la rampa de acceso, que conduce hasta la plataforma superior, coronada por una linterna y un campanario que agregaron los cristianos entre 1560-1568.
En la parte superior, las fachadas se dividen en tres secciones: la central se articula en ventanas gemelas; las laterales, sobre arcos ciegos, que se prolongan y cruzan formando rombos. Toda la composición se halla rematada, por cada lado, con un cuadro de diez arcos que apean en columnas y capiteles; sobre ellos un antepecho de almenas escalonadas.
La división entre las partes también es vertical: la zona central de las ventanas está flanqueada por dos paneles de ladrillos tallados dibujando rombos, que arrancan de dos arcadas gemelas ciegas y están formados por la prolongación y el entrecruzamiento de los arcos. El remate está constituido por una arcada ciega de arcos dentados polilobulados que se entrecruzan y están montados sobre columnas.
Originariamente, el yamur constituía el auténtico coronamiento del alminar. Era una pequeña torre, cuya cúpula de cerámica sostenía una aguja con cuatro esferas de bronce dorado, que fue destruida por el seísmo en 1355.
El antiguo minarete guarda la mayor parte de su decoración original, sobre todo el prisma mayor, con ligeras reformas, que apenas modifican su organización primitiva. Por encima de una base de zócalo de ladrillo liso, la superficie de las paredes exteriores está decorada con un bello dibujo geométrico de ladrillo dentro de anchos recuadros rectangulares, un trenzado de rudas sobre las arcadas ciegas, entre las que aparecen ventanas gemelas.
La configuración definitiva, con su actual coronación, es obra de la reforma que el arquitecto cordobés Hernán Ruiz realizó en el siglo XV!, que recubrió el cuerpo superior para crear la galería en que se colgaron las campanas y levantaron otros tres más en disminución.
En 1568 se puso la estatua de bronce que actualmente se alza sobre la torre y que representa a la Santa Fe, de tres metros y medio de alta, con estandarte y una rama de palma entre las manos. La obra fue realizada por Bartolomé Morel.
La escultura presta su nombre a la construcción, puesto que el estandarte sirve de veleta y hace girar la figura con el viento. Y de ahí recibe el nombre popular de giraldilla, y la torre que la sustenta la Giralda.