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domingo, 23 de noviembre de 2014

MÉNADE FURIOSA



Escopas, Ménade Furiosa. Copia romana en mármol.
Albertinium. Dresde, Alemania.

    Nos encontramos ante una obra escultórica, más concretamente ante la estatua de la Mánade Furiosa de Escopas. Se trata de una estatua de cuerpo entero, representada de pie.Esta obra, se trata de una copia romana en mármol del original en bronce que no conservamos, por lo tanto esta tuvo que ser esculpida en piedra, mientras el original hubo de trabajarse con el trabajo del bronce, es decir realizando el vaciado en un molde. Además aunque hoy aparezca sin policromar, en su día, tanto el original como la copia, debieron estar policromados con vivos colores. La superficie de esta copia en mármol, está pulimentada, aunque la erosión hace que esto no se pueda apreciar en toda la escultura, por su parte las calidades táctiles del bronce son de suavidad. Provoca además una sensación de pesadez por el volumen y el material, mármol.

    Las líneas de composición de la ménade,son de gran dinamismo, presentando curvas, además el movimiento helicoidal da a la escena gran dramatismo y virulencia. La estatua, está en actitud claramente dinámica, como se observa mediante la tensión muscular y la actitud de movimiento, marcada por la inclinación hacia detrás.

     La iconografía de la obra representa el orgasmo de la Ménade en una de las orgías dionisíacas, llevando un cabrito muerto sobre los hombros. La obra tiene mucha fuerza y gran carga emocional, pues transmite de forma exacerbada el mensaje patético del estado de la Ménade.

    La obra, aunque se encuentra muy deteriorada, nos lleva a observar el ella los cánones de belleza griegos, usando siete cabezas de proporción y la postura del contraposto con una pierna avanzada y la espalda muy inclinada hacia detrás. Aunque no usa el principio de diartrosis, que marca el pliegue inguinal y los pechos, puesto que le tapa algunas partes del cuerpo de forma insinuante, usando la técnica de los paños mojados, que hacen que no se vean bien los pechos a las ingles.

    Escopas destacó por el patetismo de sus obras, este patetismo, es un gran nivel de realismo y en muchos casos dramatismo en sus obras. Esto conlleva a la aparición de figuras muy dinámicas, realistas, con ojos profundos, bocas anhelantes, es decir, estamos tratando obras de una gran profundidad y expresividad.

martes, 26 de noviembre de 2013

Ménade furiosa

                          
 


Se trata de una escultura de bulto redondo, una réplica romana de una obra original hecha en mármol por el escultor griego, perteneciente al clasicismo griego del siglo IV a. C., Escopas, que se encuentra en Dresde (Alemania) en la colección de Antigüedades del Estado. Esta obra es conocida también como “Ménade danzante” o “Ménade furiosa” y representa a una de las ninfas que acompañaba o rendía culto al dios griego Dionisos, que para algunos autores, posteriormente serán conocidas como “bacantes” (aunque otros diferencian entre las “ménades” griegas, seres semimíticos y las “bacantes”, mujeres que imitarían el comportamiento de las primeras).

Escopas es un escultor que, pese a que continúa con la tradición del siglo V antes de Cristo en cuanto a las proporciones de los cuerpos, se muestra preocupado por la representación de los estados del alma relacionados con la pasión, la violencia, el sufrimiento y el patetismo, tratando de representar el interior atormentado del personaje. Ello se traduce en cuerpos forcejeantes y, a veces, contorsionados, con los que muestra las interioridades del personaje, acompañado de las bocas entreabiertas, y los ojos hundidos. Había nacido en la isla de Paros, una de las denominadas “islas del mármol”, por lo que su material favorito será precisamente el mármol (bastante frecuente en el siglo IV antes de Cristo, frente al bronce tan usado en el siglo V antes de Cristo).

La ninfa de Dionisos aparece representada cuando, poseída por el furor dionisíaco, danza frenéticamente en pleno éxtasis, semidesnuda, por lo que aparece en una violenta contorsión, dibujando su cuerpo una curva pronunciada, ya que está inclinada hacia atrás, abriendo provocativamente el vestido por uno solo de sus lados por efecto del violento movimiento, con la cabeza elevada, torcida, mirando hacia arriba, los ojos hundidos y el pelo rizado cayendo por la espalda. Se ha roto la serenidad y el equilibrio fidíaco mediante la plasmación del frenesí de la ninfa, ya que toda ella se mueve. De nuevo para los escultores griegos, el alma se representa a través de todo el cuerpo. Es destacable el trabajo muy profundo de los paños que provoca violentos contrastes de luz y sombra, realizados con la técnica de “paños mojados”, adheridos al cuerpo, transparentándolo. Los labios entreabiertos y los ojos hundidos contribuyen a aumentar el claroscuro de la imagen.
Escopas es uno de los últimos escultores que podemos encuadrar en la escuela ática, ya que en el siglo IV antes de Cristo, Atenas había perdido su hegemonía política, aunque conservaba la cultural. Además se va a ir produciendo el distanciamiento de la religión olímpica, siendo substituida progresivamente por cultos más intimistas e individualistas. Fruto de todo esto nos encontraremos con que los dioses se humanizan, las figuras pierden la “serenidad clásica” y aparecen realizando acciones humanas y, frente a la “frialdad” del siglo V antes de Cristo, se incrementa la pasión y los procesos psicológicos, campo en el que el papel jugado por el escultor Scopas es muy importante, como hemos podido observar en esta obra. Su influencia en el helenismo es enorme, tanto a través de sus obras como de sus discípulos. La tendencia dramática que el representa, la veremos por ejemplo en la escuela de Rodas y Pérgamo, en obras como “EL Laocoonte y sus hijos” y “El altar de Zeus en Pérgamo”.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Ménade Furiosa


Scopas nació en la isla de Paros hacia el 380 a.C. y trabajó en el peloponeso y Asia Menor. Contemporáneo de Praxíteles, su temperamento artístico, sin embargo, es muy diferente de aquél. Si Las esculturas de Práxiteles mostyraban un estado de lánguida meláncolía y ensoñamiento, a las esculturas de Scopas, por el contrario, le mueve un sentimiento d epasión violenta y desenfrenada.

Esta escultura muestra a un sacerdotisa de Dionisos en pleno delirio religioso. Con el cuerpo arqueado violentamente fruto del baile desenfrenado, la túnica se desata dejando ver parte del cuerpo y la cabellera cae sobre la espalda creando un ritmo de líneas sinuosas y claroscuros.Su figura está concebida para ser vista de lado, desde donde su movimiento se manifiesta con una viveza y un patetismo que no tienen precedentes en el arte clásico.