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domingo, 13 de diciembre de 2015

Mosaico de Teodora


Nos encontramos frente a un mosaico, concretamente, el mosaico de la emperatriz Teodora, esposa de Justiniano, ofreciendo un cáliz de oro a San Vital acompañada por los miembros de su séquito. Fue construido en el año 546 por Juliano Argentario, en la denominada Primera Edad de Oro del arte bizantino. Se encuentra en el muro sur del ábside de la iglesia de San Vital, en Rávena, Italia. 

El mosaico se adoptó en el arco bizantino como revestimiento mural. Se compone de teselas de colores cuadradas de pasta vítrea y se combinan con piezas laminadas de oro, plata y nácar. En el mosaico se tiende a lo abstracto y a lo ornamental. En esta época no se pretende hacer un representación perfecta del cuerpo humano, sino representar una idea, la de la grandeza de la emperatriz y su defensa a la iglesia. Las imágenes son un símbolol de una realidad superior.

En este mosaico, nos encontramos con la emperatriz Teodora en el centro, cuya altura es superior a la del resto de figuras presentes en cada uno de sus lados. El fénomeno de su mayor altura hace alusión a su grandeza. Para representar el carácter espiritual de su poder, lleva en su cabeza un nimbo dorado. A los pies de su túnica, vemos la representación de los Reyes Magos de Oriente.  A la derecha de Teodora aparecen dos miembros de la corte su corte, de los cuales uno de ellos porta en sus manos el cáliz. A su izquierda, aparecen Antonia y juana, ambas son familia de Belisario. Al lado de estas, hay unas cuantas doncellas.

La aparición de una fuente, representa el bautismo y la salvación. También, podemos ver una cortina entreabierta, representante del misterio. En los personajes vemos ojos grandes y mirada perdida con un carácter inexpresivo, que les de el rasgo de divinidad. Se pretende simbolizar, por tanto, no importa que todos los personajes tenga un rostro muy semejante, sino la forma de sus caras. Los podemos diferenciar gracias a sus vestimentas, ya que sus rostros son casi iguales. 

En el mosaico casi que no se atiende a la perspectiva, pero si se utiliza el claroscuro para generar volúmenes. El color de cada una de las piezas se separa por líneas negras.
 
 

viernes, 5 de diciembre de 2014

La emperatriz Teodora ofreciendo un cáliz de oro a San Vital.

     Nos encontramos ante una obra pictórica perteneciente arte bizantino y, concretamente, a la decoración musivaria. Se trata del mosaico de la emperatriz Teodora, esposa de Justiniano, ofreciendo un cáliz de oro a San Vital acompañada por los miembros de su séquito.


     Se trata de la utilización de la horneación de multicolores teselas cuadradas de pasta vítrea y las combinaron con piezas laminadas de oro, plata y nácar. Al ser reflejada el brillo del sol o de la luz de las velas sobre estas obras, se observaba un fulgor en ella que fascinaba a los visitantes.

     En la obra observamos la presencia de los miembros de la corte, refiriéndonos a las dos figuras que se encuentran justo en el lado izquierdo. A su lado derecho se encuentra Teodora, la cual soporta el cáliz y en la parte inferior de su vestimenta encontramos la representación de los tres reyes magos. Al lado de Teodora se encuentran Antonia y Juana, familias de Belisario, y por último, al margen derecho nos encontramos con la presencia de las cinco doncellas.

    Su significado se encuentra en la ofrenda del cáliz de oro que le hace la emperatriz Teodora, esposa de Justiniano, a San Vital.

     Dicho mosaico se sitúa en el muro sur del ábside en la Iglesia de San Vital en Rávena, Italia. En la decoración musivaria los decoradores fijaron una iconografía oficial y adjudicaron un lugar en el templo para cada asunto sagrado. El ábside se reservó a Cristo en Majestad, que aparece sentado sober el globo del universo (Crosmocrátor) y le cortejan ángeles y santos. A partir del año 431 se representó en la cabecera de la iglesia a la Theotocos: María sentada con el Niño en brazos, sirviéndole de sede.

En la cúpula, los profetas rodean la mano de Dios saliendo de una nube y en las pechinas cuatro serafines les hacen escolta. El testero de los pies se ocupa con el Juicio Final. Los mosaicos más importantes se conservan en las iglesias de San Apolinar el Nuevo y San Vital.

La crisis iconoclasta la inicia León III en el año 726 asesorado por consejeros que sentían aversión por las representaciones humanas de carácter religioso. Aducían en el decreto de prohibición y destrucción de los iconos que su culto provocaba la supertición.

La decoración musivaria conocerá un magnífico renacimiento entre los siglos X y XII y podemos observarlo en el retrato del emperador Miguel VI, prosternado ante la imagen del Pantocrátor, en el que parece estar pidiéndole perdón por sus antecesores. Los temas iconográficos se renuevan, su localización en el templo varía y las figuras pierden hieratismo, sufren alargamiento y ganan gesticulación. El Pantocrátor pasa a ocupar la cúpula mientras la Virgen se mantiene en la concha del ábside. Los programas se enriquecen con la presencia de Deesis: la plegaria de María y la Anástasis: el descenso de Jesús a los infiernos, que en Bizancio se instrumentalizó como la Resurrección.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Cristo Cosmocrátor, cortejado por los ángeles y la Iglesia, tiende a San Vital la corona del martirio.



LOCALIZACIÓN

Iglesia de San Vital, en la ciudad italiana de Rávena. Comenzada a construir en época ostrogoda, es encargada por el obispo Eclesio (522-532) y financiada por un banquero local (argentarius) llamado Juliano, quien gastó en ella la suma de veintiséis mil solidi. A la  muerte de Eclesio la construcción continua con el obispo Víctor (538-545). Los mosaicos del presbiterio y del ábside se comenzaron en 546 bajo el obispo Maximiano quien consagra la iglesia en 547, ya en el período de dominación bizantina. El arquitecto pudo ser occidental, pero conocedor de la arquitectura que se estaba creando en la corte de Constantinopla.

A primeros del siglo X se instala al lado de la basílica un convento de monjes benedictinos. Debido a las nuevas necesidades, el atrio existente fue transformado en claustro realizándose un nuevo acceso al noreste para los laicos. En el siglo XIII se añade un campanile sobre la base de la torreta meridional de acceso al gineceo; de esa época data la transformación de la cobertura lígnea de las arcadas en bóvedas de crucería. En el XVI se eleva el pavimento en 80 cm. por problemas de infiltraciones acuíferas renovándose el presbiterio eliminando el ciborio tardoantiguo y la decoración en opus sectile e insertando un coro de madera. Por la mismas fechas se reconstruye el claustro bajo el proyecto de Andrea della Valle (1562) y se realiza el acceso por el portal sur. En 1688 un terremoto destruye el campanile y se reemplaza por el actual en 1696-98.
A partir de mediados del siglo XIX y hasta la primera década del XX, se realizan obras para recuperar el edificio en su forma original eliminándose las estructuras internas añadidas y devolviendo el suelo a su nivel, solucionando el problema de las filtraciones mediante un sistema de drenaje.


ANALISIS

Los mosaicos de San Vital contienen un programa iconográfico muy completo. En la bóveda del ábside se halla representado Cristo imberbe, con el cabello corto y un nimbo en forma de cruz, entronizado sobre la bola del mundo y vestido con la túnica de púrpura. El Cosmocrátor representación de Cristo en Majestad sentado sobre el globo del universo y flanqueado de ángeles y santos; esta imagen recuerda el protocolo o etiqueta del emperador bizantino entronizado y rodeado de su corte. Se ubica en el ábside, por ser el lugar más importante de la iglesia; puesto que se da una jerarquización en las imágenes en su ubicación.
Sujeta en la mano derecha una corona y en la izquierda un pergamino. A su lado derecho, el arcángel Gabriel conduce a San Vital, vestido con traje de corte, con túnica de charreteras y cenefas bordadas y la clámide de sedas tejidas en las fábricas palatinas, con las manos cubiertas por esta última, dispuesto a recibir la corona del martirio que Cristo le ofrece, a la izquierda, se encuentra San Miguel con el obispo Eclesio, quien ofrece a Cristo una maqueta del templo. En lo alto de la escena se ven nubecillas alargadas y debajo del orbe vemos la tierra con flores, sobre la que se apoyan los arcángeles, el santo y el obispo y de la que brotan los cuatro ríos del Paraíso. Arriba, en las enjutas, se hallan las ciudades de Jerusalén y Belén.
El tema de las otras escenas del presbiterio es eucarístico en su conjunto. En el tímpano izquierdo del presbiterio, Abraham recibe a los tres ángeles bajo el roble, en Mambré, y se dispone a sacrificar a Isaac. En el sacrificio, el carnero vuelve la cabeza hacia Abraham, y la mano de Dios aparece entre las nubes mientras Isaac espera sobre el altar. En las enjutas hay, en la izquierda una representación de Jeremías y en la derecha se ve a Moisés recibiendo las Tablas de la Ley, mientras al pie del monte Sinaí le esperan las doce tribus de Israel. En la parte superior del tímpano hay dos ángeles que portan un medallón con una cruz adornada con joyas.