sábado, 5 de marzo de 2016

Villa Capra "La Rontonda"

Nos encontramos ante una obra arquitectónica de grandes dimenciones, cuya entrada es escalonada y dicha escalera, está flanqueada por dos poyetes presididos por dos grandes esculturas. La entrada esta realizada en forma de antigüo panteón romano, por lo que se trata de una entrada hexástila, con un enorme frontón sustentado por dichas columnas y con la decoración de un escudo en su centro y dos óculos a sus lados. Encima de cada uno de los vértices del frontón se encuentra una escultura decorativa de gran tamaño. Entre el frontón y las columnas se encuentra un dintel, donde en su medio, se encuentra una escritura en latín. El material seguramente sea el ladrillo y el mármol.

Aplicando la teoría, sabemos que nos encontramos ante Villa Capra (conocida también como Villa la Rotonda) es un palacio campestre de planta central diseñado por Andrea Palladio y construido a partir del año 1566 en las afueras de la ciudad de Vicenza en Italia.
El nombre Capra deriva del apellido de dos hermanos que completaron el edificio luego de que les fuera cedido en 1591. Villa más famosa de Palladio y probablemente de todas las villas venecianas, la Rotonda es uno de los más celebrados edificios de la historia de la arquitectura en la época moderna.



Historia: Fue edificada entre el año 1567 - 1570, en un paisaje ideal, construida como mansión de un funcionario del Vaticano, llamado Paolo Almerico, que después de ejercer una serie de cargos al servicio de Pío IV y Pío V, regresó a Vicenza, cargado de dinero.
Su nombre, Rotonda (redonda), deriva de su planta, un círculo perfecto dentro de un cuadrado, formando una composición totalmente simétrica, con un pórtico tradicional de templo delante de cada fachada.
Tras la muerte del arquitecto en 1580, los nuevos propietarios, la familia Capra encargó a Vicenzo Samozzi la construcción de nuevas dependencias.
En el siglo XX fue adquirida y restaurada por la familia Valmarana de Venecia.
La influencia del arquitecto fue particularmente importante en Inglaterra y, a través de ella, en los Estados Unidos, lugar en el que el Neopalladianismo perdurará hasta casi los años finales del siglo XIX, especialmente en las casas señoriales del sur. Por su simplicidad y reposo es también fuente de inspiración de muchos arquitectos neoclásicos que lo van a considerar como un referente fundamental en las creaciones arquitectónicas civiles.

Situación: Situada en una colina sensiblemente elevada al plano y a las afueras de un núcleo urbano como Vicenza responde probablemente a la distinción social de su propietario, con el fin de poder evitar los ajetreos y el movimiento típico de una ciudad, además de una distinción religiosa y de mayor proximidad a Dios.
Palladio, en su libro, “Architettura”, le dedicó un capítulo al estudio de las villas o casas rurales, y concede un importante lugar a su ubicación, con lo que por primera vez, en Occidente, la arquitectura se integra en el paisaje como ya sucedía en el Asia Oriental.

Concepto: La obra se inspira en lo que se refiere a funcionalidad y construcción al modelo del Phanteon romano, con elementos pictóricos medievales influidos por el poder de la iglesia, donde Dios es el centro de toda cosa existente en el mundo y en la vida.
Consigue la armonía entre arquitectura y paisaje, entre la civilización y la naturaleza, la máxima inspiración del Cinquecento veneciano.
 
Análisis estilístico: La obra se sitúa en la época del cinquecento italiano, cuando el poder eclesiástico decide tomar el control de las artes, con el cambio de capitalidad de esta disciplina de Florencia a Roma, lugar de concentración de la máxima autoridad religiosa terrenal, como hecho más significativo.
En el caso de la Villa Capra, precisamente encargada por un clérigo, se representan varias alegorías en relación a la vida religiosa.
La casa en si es una residencia suburbana que servía como punto de encuentro para la aristocracia de la zona de Vicenza y para la celebración de actividades ocio – literarias correspondientes a dicha clase.
Normalmente este tipo de construcciones solían tener una función no tan solo residencial sino agrícola. A pesar de ello, Villa Rotonda carecía de esta última función, aunque con la adquisición de ésta por la familia Capra se encargó a Vicenzo Scamozzi el plan de inclusión inmediata de nuevas dependencias para facilitar esa necesidad.

  • Cúpula

                 Cúpula central
En la cúpula, primeramente, vemos representada la Religión, la Benignidad, la Moderación y la Castidad, todo esto representado al lado del Pantocrátor, el cual ocupa en centro de la representación.
Es una versión de la que podemos ver en el Panteón de Roma. Es una de las primeras veces que se puede ver una planta centralizada con cúpula en una construcción civil. Hasta ese momento se habían usado sólo para construcciones religiosas, por eso Paladio hizo un modelo tan impactante y que fue copiado posteriormente. Incluso él la incluyó en su tratado de arquitectura, Los Cuatro Libros de la Arquitectura.
  • Clásico
Una gran escalinata central a modo de templo romano sirve como acceso. Los templos clásicos las usaban para salvaguardar el templo de las aguas y para los obstáculos geográficos.
Lo más representativo son las galerías con una pronaos con columnas jónicas, entablamento y fino decorado en su cúspide con esculturas clásicas, todo reinventado del arte clásico. Este esquema se repite en las cuatro fachadas que están precedidas por una gran escalinata.
Todos los laterales tienen el mismo esquema por lo cual podemos hablar de una simetría doble.
Además la edificación fue rotada 45º con respecto a los puntos cardinales para que cada estancia tuviera iluminación apropiada.

  • Habitaciones
La que podríamos considerar como la habitación del ala oeste, es llamada "Habitación de la Religión", precisamente por el tipo de representación de los frescos pintados en el techo, mientras que en la habitación del ala este se representa la alegoría de Paolo Almerico sobre el arrepentimiento, coronada por la máxima celebridad y rodeada de la Fidelidad, Afabilidad, Persuasión y hasta de Europa, símbolo de la razón respecto a Dios y hacia éste.


Descripción: Sin duda, la Villa Rotonda o Villa Capra se puede considerar como la obra más destacada de la trayectoria artística del arquitecto Andrea Palladio.
Esta representa el modelo de construcción típica de la aristocracia del cinquecento renacentista:
  • planta de cruz griega
  • cuatro fachadas idénticas
  • no distinción de puntos cardinales
Precisamente la utilidad residencial y agrícola de la mansión ha hecho que todavía mantenga un buen estado de conservación, aunque restaurada por su actual propietario, la familia Valmarana.
El estilo arquitectónico de construcción de la Villa Rotonda influyó en general en la arquitectura neoclásica de los siglos XVIII – XIX, sobretodo y posteriormente en Estados Unidos, donde muchas casas de gente o clase social adinerada se construyeron de esa forma o semejantemente, como es el caso de la propia Casa Blanca.
Intentando conseguir la misma insolación en toda la casa, rotó la planta cuarenta y cinco grados con respecto a los cuatro puntos cardinales.

En la Rotonda, Palladio armoniza la naturaleza y el cálculo de proporciones de la villa, con lo que consigue una auténtica obra maestra que, con sus cuatro elegantes peristilos jónicos de acceso nos traslada al clasicismo más puro.
La altura y la longitud del edificio están perfectamente delimitadas por un sistema de proporción que deriva de Alberti y, en última instancia de Vitrubio.
Esta combinación de cuadrado (la planta) y círculo (cúpula) es característica del Renacimiento, aunque como resultado final se obtiene, gracias a los pórticos, la forma de cruz griega. El conjunto del edificio refleja simetría, perfección, armonía, en definitiva, los parámetros del Renacimiento.

Espacios: La casa se erige en la cima de una colina sobre un basamento, quedando los sótanos para las cocinas y la administración. Se trata de un nuevo tipo de edificio pensado con criterios de simplicidad y simetría absolutos.
En esta villa, Palladio puso en práctica la concepción de la villa clásica como construcción de planta centralizada. El cuerpo del edificio es un cubo dentro del que se inscribe una sala circular, rotonda, alrededor de la cual se agrupan las diferentes estancias cuadrangulares. En cada una de las caras del cubo sobresale un pórtico porticado, de orden jónico y con un amplio frontón, que da a la planta figura de cruz griega.
  • Terraza y dormitorios
Sobre la terraza a la que se sube por cuatro monumentales escaleras orientadas a cada uno de los puntos cardinales, se levanta la casa de planta cuadrada, que tiene los dormitorios en los ángulos y en el centro una gran sala circular cubierta con una gran cúpula.
  • Entradas
Cada una de las cuatro entradas conduce, a través de un pasillo corto, al cuarto principal del piano noble, un salón central circular, cuyo diámetro equivale a la anchura del pórtico, cubierto por una cúpula realizada a base anillos superpuestos.
  • Escalinatas
Las cuatro escalinatas cuentan con sus correspondientes columnatas jónicas, que sostienen sendos frontones triangulares, con decoración y esculturas de Lorenzo Rubini, claramente inspiradas en las fachadas de los templos clásicos, que en este caso serían hexástilas. Esto es un aspecto novedoso, ya que se le da a una vivienda el tratamiento de un edificio religioso, siendo la primera vez que se usa una cúpula para un edificio que no sea religioso.
Las amplias escalinatas, delimitadas por muros laterales, conducen a los pórticos que sobresalen del cubo. Un estrecho pasillo abovedado conduce, desde cada una de las cámaras, al espacio central de planta circular, cuyo diámetro equivale a la anchura del pórtico.
  • Pórticos
 



 Los pórticos, de orden jónico con sus correspondientes volutas laterales, pasan de la vertical de las columnas a la horizontal de la cornisa y la base del frontón. En el frontón, enmarcado por una sólida cornisa, se encuentran dos ventanas ovales, que flanquean el escudo.
  • Sala central
El centro de la sala lo marca la figura de una cabeza de león incrustada en el suelo, en medio de una circunferencia con radios rojos y blancos. Esta sala central se encuentra cubierta con una magnífica cúpula semiesférica.
Tanto la disposición de la planta como la vista exterior son totalmente simétricas y muestran una concordancia perfecta, las cuatro fachadas son iguales, tienen exactamente las mismas proporciones y recuerdan a los templos de la Antigüedad clásica con una escalinata y un peristilo jónico.

Materiales: Ladrillo estucado y piedra fueron utilizados para la mayor parte de la construcción.
Las villas de Palladio se construyeron con obra de ladrillo revestida de estuco, la mayor parte de los elementos, incluidas columnas, eran de ese material. La piedra se reservaba para los detalles más refinados, como basas y capiteles de las columnas y marcos o guarniciones de huecos.
Usó suelos de estuco en Villa Rotonda. Las superficies estucadas gustaron a aquellos venecianos tan amantes del color, que lo cambiaban a voluntad. En las villas palladianas y casas venecianas se ve gran cantidad de superposiciones de estucados.
En el podio de los muros de las escaleras aparecen esculturas de Lorenzo Rubini que representan varias deidades clásicas.
Como datos complementarios, los estucos de la cúpula y los techos son obra de Augusto Rubino, Ruggiero Bascape y Domenico Fontana, y los frescos de la cúpula son hechos por Alessandro Maganza. 









Descubrimiento y milagro de la Vera Cruz

Nos encontramos ante una obra pictórica con un claro síntoma de deterioro. Podemos observar como el cuadro narra la historia del hallazgo de las tres cruces.A la izquierda, se muestra el descubrimiento de dichas cruces, mientras que a su derecha, podemos observar el milagro de la resurrección provocado por una de las tres cruces. También se observa la utilización de la arquitectura (ciudad a la izquierda y templo a la derecha) o el paisaje para crear una perpestiva. Por último, reseñar la utilización de una mexcla de colores claros y puros(verde, azul, rojo...) y colores apagados(negro, gris..).

Aplicando la teoría, sabemos que nos encontramos ante La leyenda de la Vera Cruz, es un ciclo de frescos considerados la obra maestra del pintor Italiano Piero della Francesca. Fue pintado en el periodo 1452-1466 en la Capilla Bacci o coro de la Basílica de San Francisco de Arezzo, villa situada en la Toscana (Italia).
Este ciclo de frescos está considerado una de las obras maestras de toda la pintura renacentista, tanto por la claridad de su composición como por su admirable luminosidad colorista. Han recuperado su originario valor artístico con una adecuada labor de restauración en los años 1990, que finalizaron en 2000; esta restauración fue organizada por la superintendencia de Arezzo y financiadas por la Banca Etruria e del Lazio.

Arezzo/Jerusalén
 Historia y descripción: Tras haber descubierto el judío Judas el emplazamiento de la Sagrada Cruz, santa Elena procedió al derribo del templo dedicado a Venus que ocultaba las reliquias, encontrando tres cruces. Estaba en el lugar indicado pero desconocía cuál había correspondido a Cristo. Se produjo entonces un milagro ya que un joven fue resucitado por el Santo Madero. Santa Elena envió una parte de la Cruz a su hijo Constantino y dejó el resto de la reliquia en Jerusalén. En esta escena que observamos, Piero della Francesca narra de manera sucesiva el hallazgo de las tres cruces en la zona de la izquierda y el milagro de la resurrección en la derecha, recurriendo a una secuencia típicamente medieval pero que también encontramos en los frescos de la Capilla Sixtina pintados años más tarde por Botticelli o Cosimo Rosselli. Las escenas se desarrollan ante una representación ideal de Jerusalén que más bien corresponde a una imagen de Borgo de Sansepolcro o la propia Florencia, abundando los edificios dotados de cierto clasicismo. El terreno en el que se sitúan las figuras permite cierta desconexión entre éstas y el fondo, creando la sensación de encontrarse ante un mero telón teatral aun cuando el paisaje es de gran belleza y excelente ejecución. Las figuras continúan ausentes, sin expresión, a pesar de gozar de una sabia anatomía y un efecto escultórico creado gracias al empleo de una luz uniforme que ensalza a los diversos personajes. Algunas de las figuras se encuentran de espaldas en un claro ejemplo del virtuosismo del maestro, que recuerda por momentos a Masaccio, cuyos frescos de la Capilla Brancacci cautivaron a Piero durante su estancia en Florencia en el año 1439.

Milagro de la cruz
 Piero della Francesca:Esta obra demuestra el avanzado conocimiento que Piero tenía de la perspectiva y el color, su orden geométrico y habilidad en la construcción pictórica. En esta obra sobresale la composición clara, el tratamiento rico y novedoso de la luz (tomado de Domenico Veneziano), con un cromatismo admirable, delicado y claro. En la composición emplea magistralmente la perspectiva geométrica, equilibrando muy bien la distribución de las masas sobre el plano pictórico. Estas características son las que hacen de él un precursor del Alto Renacimiento. El diseño es riguroso, de impronta florentina, pero su rigidez va atenuándose poco a poco en el curso de la empresa.Piero renuncia a repartir las escenas en orden cronológico y prefiere un enfoque simétrico y analógico. No se trata pues, de un cómic o historieta. El que la narración no siga un orden cronológico, sino temático, sirve para aprovechar el espacio de la capilla. En cada uno de los muros laterales pinta escenas al aire libre; en el centro, enmarca los episodios en elementos arquitectónicos; por último, la parte inferior está dominada por escenas de batallas. En esta historia, Piero della Francesca mezcla episodios del Antiguo y el Nuevo Testamento para contar el drama.
















viernes, 4 de marzo de 2016

Templo Malatestiano


Nos encontramos en la fachada de una obra arquitectónica, posiblente una iglesia o convento, sin acabar y pintada en blanco. Podemos obserbar como la entrada principal esta flanqueada por columnillas adosadas y rematado en su parte superior por un frontón triangular, además, más arriba se puede obserbar el timpamno con decoración pobre. A los flancos de la puerta, podemos ver como hay dos grandes vanos flanqueados a su vez por dos columnas adosadas, con basa y orden clásico. Además, por toda la fachada podemos ver diferentes óculos decorativos, y en la parte inferior, una extensa línea con decoración. Por último, rematar que la parte superior se encuentra inacabada.   

Aplicando la teoría , sabemos que se trata del Templo Malatestiano, llamado así por ser el templo de la familia Malatesta, es la catedral de Rímini, Italia. Oficialmente lleva el título de San Francisco, pero coge el nombre de Segismundo Pandolfo Malatesta, quien encargó la construcción de este edificio al arquitecto renacentista Leon Battista Alberti por el año 1450.

Historia y descrpción: Fue el encargo a Alberti de uno de esos príncipes humanistas que definen toda la época. Se lo encargó Segismundo Malatesta en 1450, las obras fueron lentas por la dificultad de conseguir los materiales y cesaron cuando murió el duque en 1466. Así pues, es una obra inacabada, pero en ella se puede apreciar la grandeza con que fue concebida. Se trataba de crear un templo que conmemorara la gloria del duque, sirviendo además de panteón tanto para él como para su corte. Por ello, en un primer proyecto, aparecían los sepulcros de Segismundo y su amada esposa Isotta en los arcos laterales de la fachada. Aunque esta idea de los sepulcros en la fachada es medieval, aquí se le daría un nuevo sentido, y los sarcófagos que sí se colocaron -en los muros laterales- fueron los de los hombres ilustres de esa corte de humanistas.
El hecho de que fuera a ser un panteón explica el que en el proyecto hubiera una cúpula en la parte de la cabecera, pues era una tipología que se asociaba tradicionalmente al tema funerario y al poder. La imagen que hubiera presentado el edificio si esa cúpula se hubiera llegado a construir la conocemos por la medalla que Matteo de'Pasti hizo en 1450 con ocasión de la fundación de este templo de los Malatesta; en ella apreciamos la centralización espacial que se hubiera conseguido, anulando incluso el efecto longitudinal inevitablemente asociado al eje de la nave de la iglesia.
Alberti utilizaba la tradición, la Antigüedad y su propio ingenio y capacidad creadora para proyectar sus obras. En el caso del templo Malatestiano, y por lo que se refiere al primer punto, la tradición le vino impuesta una vez más, pues de nuevo se trató de actuar para cambiar la imagen de un edificio ya construido. De hecho, lo que Alberti proyectó fue una especie de camisa, de vestido, que envolviera all'antico al edificio gótico sin tener que adaptarse a los vanos y ritmos que ya existían, por lo cual se puede decir que es una envoltura separada de los muros anteriores. La conjunción de iglesia cristiana y templo pagano resulta armónica, pues si la idea de templo antiguo está presente en el exterior, el interior gótico expresa, con su luz diferente, un universo en el que símbolos de complejo significado glorifican al duque. En la decoración de las capillas interiores, obra de Matteo de'Pasti, Agostino di Duccio y otros, aparecen signos del zodíaco, de la religión semítica, de la teología egipcia y griega... hasta culminar, en un programa perfectamente trabado, en la capilla de Segismundo con el sol, símbolo de la luz del cristianismo, y las estatuas de las virtudes. En este interior, y tal como se decía en el tratado, la parte del altar era la menos iluminada. El templo a la antigua, sobre un basamento, que vemos en el exterior, recupera, para conmemorar la gloria del príncipe, una imagen de la Antigüedad basada en el conocimiento de los restos, pero también en la originalidad de Alberti para trabajar con ese vocabulario clásico, tal como podemos comprobar al constatar la existencia de un capitel que mezcla los de los distintos órdenes.






martes, 1 de marzo de 2016

La Anunciación

La Anunciación de Fra Angelico (1400-1455) es una obra realizada en temple sobre tabla, de estilo renacentista. Esta obra fue realizada para el altar derecho de la iglesia del convento de Santo Domingo en Fiesole, Florencia. El famoso retablo del convento se conforma a través de una tabla en la que aparece representada la Anunciación.



Fra Angelico representa en su obra dos escenas íntimamente ligadas. Por un lado, en la parte derecha de la tabla y ocupando la mayor parte de ésta, aparecen representados María y el arcángel San Gabriel. La Virgen sedente estaba leyendo a la llegada del ángel, ha posado el libro en su regazo y cruza las manos sobre su pecho inclinándose para realizar una reverencia. El arcángel llegado desde el cielo, responde con la misma reverencia a la Madre de Dios. Ambos personajes son rubios, de rasgos estilizados y poco proporcionados, sus dimensiones (demasiado grandes) nos remiten todavía a ecos medievalistas de proporciones jerárquicas.

Ambos personajes están cobijados bajo un pórtico abierto realizado en mármol, que remite al Hospital de los Inocentes realizado por Brunelleschi en aquellos años. Al fondo una estancia abierta en la que se dejan ver algunos sencillos muebles induce a la profundidad.

La parte izquierda de la tabla está ocupada por la expulsión del paraíso de Adán y Eva. Ambos ya vestidos y completamente avergonzados son expulsados del Edén por un ángel. Sobre ellos, en la esquina superior derecha, las manos de Dios asoman resplandecientes enviando un haz de luz y al Espíritu Santo, representado en forma de paloma, hacia la joven María.

Las pálidas encarnaciones de los personajes resaltan sobre los colores brillantes típicos de la primera etapa de Fra Angelico. El azul de las bóvedas y del manto de María se contrapone con el rojizo de la túnica que viste el arcángel y el vestido de la Virgen. Los colores fríos y sosegados ayudan a trasmitir la paz y trascendencia del momento. El detallismo de la composición es asombroso destacando las alas del ángel, de cuya minuciosidad se desprende el estudio de Fra Angelico en las alas de las aves.


La tabla se trata de una obra de juventud realizada entre 1426-1428, en ella son notables las diversas corrientes que influyeron el arte de Fra Angelico. Por un lado el detallismo y la minuciosidad lo relacionan con las obras del norte de Europa.
San Jorge

Nos encontramos ante una escultura realizada en mármol por Donatello entre los años 1416 y 1417. Fue una escultura encargada por el gremio de los fabricantes de armas y concebida para ocupar una de las hornacinas de Orsanmichele en la ciudad de Florencia, pero que en la actualidad se conserva y expone en el museo del Bargello de esa misma ciudad italiana.

Es una obra de principios del Quattrocento y salida de las manos de un Donatello de apenas 30 años. Tal vez por eso es una escultura en la que aún se ven características herederas del estilo gótico como son su equilibrio y la leve torsión de la figura. Sin embargo, también se ven rasgos de lo que va a ser la escultura renacentista.

Con el San Jorge, Donatello estaba evolucionando en su arte escultórico. Él quería sustituir la delicadeza y los refinamientos de obras precedentes por una nueva y vigorosa observación del natural, algo que en este caso se manifiesta en numerosos detalles de la figura, especialmente en cómo están talladas las manos e incluso las cejas.

Pero, como algo propio del Renacimiento, se trata de observar el natural para representar un ideal. Aquí el ideal del hombre caballeresco y también religioso, un joven fuerte, valiente y seguro de sí mismo, con el que se habría de identificar la ciudadanía florentina. Lo vemos sereno y retador, y transmite sobre todo energía y valor. Algo que se ve en su rostro y también en su postura contenida. Se trata de un personaje con un enorme aplomo y con mucha decisión. Y todo ello nos llega no por los gestos de la figura, ni por una postura exagerada. Todo lo contrario. Todo es contención en su presentación, y en cambio nos llega su fuerza interior y su decisión, con un bello rostro que mira con valentía hacia delante y al propio espectador.

Es sumamente interesante ver en el museo florentino de escultura del Bargello las tres esculturas de héroes de Donatello. Su primer David en mármol de 1408, éste San Jorge también marmóreo, y el último David de hacia 1440 y ya moldeado en bronce. Todos ellos plantean el ideal de belleza renacentista, y sin embargo vemos como la escultura de Donatello ha evolucionado de manera trepidante entre las dos primeras obras y la broncínea hacia un mayor dinamismo y movimiento.
Hospital de los Inocentes


Estamos ante uno de los arquitectos más destacados del Renacimiento italiano, y concretamente del que se desarrolló durante el Quattrocento en la ciudad de Florencia, fue Filippo Brunelleschi (1377 – 1446).

Tal vez su primera gran obra fue este edificio florentino, conocido como el Hospital de los Inocentes, construido a partir del año 1419.

La fachada de la construcción aparece recorrida por una arquería continua de medio punto, toda ella apoyada en columnas, en la que destaca la pequeña circunferencia de su fuste y todas ellas de una regularidad perfecta. Cada uno de los arcos de la arquería se corresponde al interior de la galería con una cubierta de medio cañón coronada por un cuadrado, cuyos lados coinciden en dimensiones con la longitud de las columnas. Con este cuidado estudio de cada una de las dimensiones y proporciones del edificio y de los diferentes módulos que se repiten a lo largo del mismo, el arquitecto estaba buscando materializar la armonía.

Las arcadas que ya hemos citado se enmarcan entre dos pilastras, ambas situadas en los dos extremos, así como se ve una larga banda tangente a los arcos. Y también se descubren uno de los elementos arquitectónicos más emblemáticos de las edificaciones renacentistas: los tondos en las albanegas.

Todos y cada uno de los elementos, sean estructurales o de carácter ornamental, están guiados por el orden, ya que el propósito de Brunelleschi era crear un organismo claro, armónico, en el que todo se basa en unas relaciones de media, de proporción, el único medio para alcanzar la deseada belleza en la arquitectura.

Brunelleschi representa el inicio de las formas renacentistas en varios campos. E incluso con ésta, su primera gran obra, aunque no revoluciona ni crea una nueva tipología de hospital, si es cierto que ya no se trata de un hospital con las características de los medievales de las décadas inmediatamente anteriores.

Y siendo una obra de sus comienzos ya se ve algo que será una de las constantes a largo de sus siguientes creaciones. Se trata del bicromatismo, que en este caso se materializa en el blanco de los muros que contrasta con el tono gris de la piedra.

Y también, como en obras posteriores, emplea como base para la construcción diversas figuras matemáticas muy simples. En este caso eligió, el cuadrado y el círculo. Dos figuras a las que consideraba perfectas desde un punto de vista matemático, algo que en la época significaba la perfección filosófica y también estética. El lugar más visible donde se aprecia esta relación entre el círculo y el cuadrado es la arquería de la fachada y su galería, donde crea espacios cúbicos cubiertos por semiesferas. Un modelo que también incorporó al interior de la Capilla de San Lorenzo, cuyo diseño comenzó mientras se estaba construyendo el Hospital de los Inocentes.




viernes, 26 de febrero de 2016

La Calumnia (1495). Sandro Boticelli




Nos encontramos ante una obra pictórica del Renacimiento, para ser más exactos, estamos frente a La Calumnia o La Calumnia de Apeles, realizado por Sandro Boticelli.


Boticelli (1445 – 1510) fue una de las figuras más relevantes del Quattrocento italiano, su estilo grácil y amable le sirvió para ganarse los favores de los más afamados mecenas florentinos. Su formación como artista no comenzó hasta los catorce años, sin embargo este periodo le permitió tener un conocimiento más global que el resto de los artistas; formado en el taller de Filippo Lippi, el artista pronto evolucionó hacia un estilo más naturalista que sus compañeros y que ya nunca abandonaría en su carrera artística. En sus obras se conjuga a la perfección la destreza técnica de su dibujo con un amable y grato colorido





 Figura de Sandro Boticelli











Este cuadro, como hechos citado anteriormente, fue realizado por Sandro Botticelli, después de la caída de los Médicis, en el año de 1495 en plena época de la República de Florencia con el dominio de Savonarola. Vasari (arquitecto, pintor y escultor, famoso por sus biografías de artistas italianos) decía que había visto este cuadro en casa de la familia Segni, esta familia fue muy importante en Florencia, en aquel tiempo. Posteriormente estuvo el cuadro en el Palacio Pitti. Desde 1773 se encuentra en la Galería de los Uffizi. El cuadro se basa en un tema alegórico. Apeles y Antifilos eran dos pintores de la Antigüedad, Antifilos había calumniado a Apeles en una plaza pública acusándolo de traición a Ptolomeo Filopator. Apeles fue enviado a prisión. Cuando se reconoció su inocencia, fue mandado a la esclavitud el calumniador y Apeles fue liberado.

En la tabla del florentino encontramos dos partes bien diferenciadas: a la izquierda del cuadro aparece el rey -quizás Midas- con orejas de burro, él será el encargado se dictar la sentencia. Aparece flanqueado por dos figuras femeninas con los rostros distorsionados que le susurran maldades, la sospecha y la ignorancia.

Encabezando al grupo central encontramos una figura masculina, el rencor, que lleva de la mano a una joven, la calumnia. Ésta aparece ajena a todo el ajetreo de su alrededor y en la mano porta una antorcha que haría referencia a como la mentira se extiende con la misma facilidad que el humo. Adornando sus cabellos con una cinta blanca aparecen la envidia y el fraude. La calumnia arrastra al condenado que aparece desnudo ya que su inocencia se traduce en el hecho de que no tiene nada que ocultar.

En la derecha, una figura femenina y desnuda, que nos recuerda al Nacimiento de Venus, señalando al cielo donde realmente se hará justicia; es la verdad, y de ella emana una luz brillante que se extiende por toda la composición. A su lado aparece una anciana vestida de negro que se gira para mirar a la verdad, la penitencia.


Así pues, en esta obra, podemos diferenciar diez figuras:

Midas: El rey se encuentra sentado entre la Sospecha y la Ignorancia, que le susurran al oído. Sus orejas son de burro porque se deja aconsejar por ellas, tiende la mano hacia el Rencor.
Sospecha e Ignorancia. Estos personajes se encuentran susurrando al rey.
Rencor. El monje que señala al juez Midas increpándole es el Rencor o la Ira, que lleva de la mano a la Calumnia.
Calumnia: La Calumnia aparece como una mujer joven que lleva en la mano una antorcha, aludiendo a su carácter incendiario. Está aferrada por al Rencor.
Fraude y Envidia: Dos jóvenes y bellas mujeres le trenzan el cabello con una blanca cinta a la Calumnia. La Envidia y el Fraude van siempre con la Calumnia.
Víctima: Un hombre desnudo, que implora con sus manos juntas para pedir clemencia.
Verdad: La Verdad se encuentra en una esquina y está desnuda. Parece que espera una respuesta divina alzando uno de sus brazos.
Penitencia: Es una anciana que mira a la verdad. La Penitencia está siempre entre la Calumnia y la Verdad.

La escena del cuadro se desarrolla en una estancia con arquitectura clásica, donde se representan arcos de medio punto, entre estos arcos hay unas hornacinas y en su interior se encuentran unas esculturas que representan a personajes cristianos y grecorromanos. Propio del estilo Renacentista

Cabe destacar también que es una obra de reducidas dimensiones: apenas 90 cm de largo y 60 cm de altura.

Para saber más de Boticelli

Por último, aquí dejo un documental sobre nuestro autor, en el cual se analizan las obras que hemos visto muy detalladamente: