lunes, 8 de febrero de 2016

Portada central del Pórtico Real, Catedral de Chartres.

Se trata de una representación del Pórtico Real de la Catedral de Chartres, una fachada de un edificio eclesiástico de época gótica, lo que podemos datar gracias al uso de la arquivolta apuntada, típica de esta época a diferencia de la de medio punto. Se trata de comienzos del gótico (siglo XII), pues las figuras todavía no son monumentales ni hay un dinamismo en las escenas que será típico de la escultura gótica del siglo XIII.
Otra característica propia del gótico es la fusión entre la arquitectura y la escultura, formando ambas un todo único.


Este pórtico se organiza de una manera tripartita, siendo la portada central de mayor anchura y altura que las laterales, reflejo de la estructura interior de la catedral. En esta división se puede notar la pervivencia de la tradición paleocristiana, cuyas basílicas se dividían de la misma manera. A su vez, cada portada se estructura de una manera ordenada, fiel reflejo del pensamiento de la época, que se basaba en el ordenamiento geométrico y matemático para alcanzar la visión divina, y en la claridad y simplificación de las formas, que dan a la arquitectura una visión serena y tranquila.

Las jambas que separan las distintas puertas están formadas por haces de columnas decorados con figuras de reyes y de personajes del Antiguo Testamento. Éstas, en contraste con el románico, muestran una actitud serena, no severa. En ellas se produce una perspectiva jerárquica, pues los personajes del Antiguo Testamento son de mayor altura que los personajes de la realeza. Esta mezcla de personajes y la poca diferencia entre ellos intentan demostrar la relación entre los personajes bíblicos y la realeza para aumentar el poder de ésta.
La portada representada a la izquierda se divide en dos frisos y un tímpano rodeado por arquivoltas. En la parte central se representa a Cristo en el aire acompañado por dos ángeles, y en los frisos se representan a ángeles cantores y a otras figuras.

En la portada representada a la derecha se repite la misma distribución, aunque cambian los temas iconográficos. Aquí se representan escenas marianas: en los frisos se relata la presentación del templo, y en el inferior, la Anunciación, la Visitación, la Natividad y la Anunciación a los pastores; en el centro la Maiestas Mariae como trono de Cristo entre dos ángeles; y en las arquivoltas se representan ángeles y las siete artes liberales combinadas con figuras del mundo antiguo.
La portada central se divide en tres partes: un friso en su parte baja, una estructura central o tímpano, de mayor importancia, y unas arquivoltas que lo rodean.
La banda inferior se estructura en grupos de tres figuras bajo una arquería, sobre haces de columnillas que, retorcidas, simulan un fuste salomónico, en cuyos intercolumnios se encuentran tres arcos de medio punto bajo los que se sitúan las figuras en grupos de tres. Las figuras aquí representadas, los doce apóstoles, se sitúan a la misma altura, produciéndose una isocefalia de origen paleocristiano.
En las arquivoltas, las figuras de los 24 Ancianos del Apocalipsis se adaptan a la estructura.
Encima del friso y rodeado por las arquivoltas, se encuentra el tema principal, el Juicio Final, en el que el Cristo entronizado vuelve triunfante bendiciendo a los fieles, a los que acoge en su iglesia. Este Cristo se encuentra inscrito en una mandorla de tradición románica. A su alrededor se encuentran los cuatro evangelistas bajo la forma del Tetramorfos.
Todas las figuras se visten según la moda cortesana de la época, y en sus vestiduras destacan los grandes pliegues. Además, en ellas el artista intenta plasmar una cierta individualización de los personajes.

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