miércoles, 10 de febrero de 2016

Sainte-Chapelle (1242 - 1248)



En esta imagen nos encontramos con Sainte-Chapelle, el relicario translúcido inaugurado el 25 de abril de 1248, que mandó construir San luis de Francia en el Palacio Real, para custodiar la corona de espinas de Cristo que había adquirido en Tierra Santa. Es un templo-relicario. Estilísticamente pertenece al gótico radiante, una etapa en la que la luz se convierte en el elemento central de las construcciones. Es una luz simbólica y en torno a ella se disponen todos los elementos constructivos y decorativos, la Sainte Chapelle es un magnífico ejemplo de arquitectura radiante ya que en ella la luz es la protagonista indiscutible de toda la construcción.

El Gótico es un arte bárbaro que se inventaron los godos. Nació en la segunda mitad del siglo XII, cuando los arquitectos medievales decidieron sustituir el arco de medio punto por el ojival, y la bóveda de cañón por la de crucería. En su gestación intervinieron dos factores; la cualificación de los maestros de obra y el poder del dinero.

En la ciudad, encontramos la catedral y los edificios civiles. La catedral es una obra que sustituye al monasterio como edifico paradigmático, y no solo fue una casa de oración, sino que también se convirtió en el marco adecuado para celebrar los fastos reales. Como característica, es más amplia que la románica, los brazos del transepto se acortan y adquiere protagonismo la girola, rodeada de capillas radiales, los absidiolos. En Francia destacan la de Laon, París, Chartres, Reims y Amiens. En España, la de Toledo, Burgos y León.

Dentro de los edificios civiles se encuentran la universidad, la lonja, el ayuntamiento y el palacio. El primero se construye ya que en las grandes ciudades se establecen estudios generales, y no es de extrañar que se inspire en la tradición arquitectónica monástica. La lonja funciona como obra destinada a contrataciones mercantiles. Dentro del ayuntamiento se celebran reuniones, y este refleja el orgullo cívico local.

Es uno de los templos más emblemáticos del gótico, pues reúne las características esenciales de este estilo: altura y luz. Es el edificio símbolo del gótico radiante. Está hecho con piedra y vidrio, y su construcción costó el precio de 40000 libras de Tournai. Sus dimensiones son de 36 m de longitud x 17 m de anchura x 20,50 m de altura. 



















El templo reúne varias peculiaridades, tiene dos plantas, la inferior es la capilla destinada al pueblo, se divide en tres naves separadas por columnas que sujetan bóvedas de arista y a la vez sustenta la planta superior. La capilla superior tiene la función de relicario y capilla privada de la familia real. Es esta la que se construye de manera espectacular.



Para sostener la grandes bóvedas y poder eliminar el muro el arquitecto no recurrió a la solución propiamente gótica de amplios arbotantes, sino que estos son sustituidos por sólidos contrafuertes que descargan el empuje de los nervios las bóvedas de crucería, el espacio entre ellos queda libre por lo tanto de función sustentante y se pueden instalar grandes ventanales con vitrales; además para reforzar la estructura, se distribuyeron armazones metálicos que atraviesan los pilares y que también coinciden con el emplomado de las vidrieras. 
En las columnas podemos diferenciar dos grupos según su decoración: las columnas azules se decoran con la flor de lis, símbolo de los Borbones, mientras que el grupo de las columnas rojas lo hace con pequeños castillos de oro, símbolo de la corona de Castilla, ya que la madre del monarca era Blanca de Castilla.





La planta inferior es mucho más sólida y sólo se abren en ella pequeños vanos, con lo que adquiere el aspecto de una cripta y tiene dos filas de columnas que sirven de soporte al piso superior. Es el piso superior donde nos encontramos todo un alarde de las posibilidades del gótico, el visitante se encuentra rodeado por vidrieras que filtran la luz en multitud  de tonalidades de azules, rojos, y tiene la sensación de que la arquitectura se ha transformado en un enorme relicario, en un joyero de luz destinado a las reliquias sagradas. En el centro del ábside está la tribuna con el relicario. 


En la planta superior, donde los muros fueron suprimidos, las vidrieras constituyen un conjunto homogéneo; los colores dominantes son el azul, el rojo y el amarillo que dan, a la capilla, un colorido muy característico.Las ventanas de la nave, de 15,35 metros de alto, por 4,70 metros de ancho, están divididas por cuatro ojivas, encima de las cuales hay un rosetón de 6 lóbulos y 2 cuatrilóbulos (elemento en forma de trébol de cuatro hojas). Las ventanas del ábside de 13,45 metros de alto, por 2,10 de ancho, sólo tienen dos ojivas y 3 trilóbulos (elemento en forma de trébol).


Las vidrieras además recogen todo un programa iconográfico relacionado con Cristo y su Pasión, pero también con el papel de la monarquía francesa. Se trata de 670 m2 de vitrales. Las ventanas de la nave, de 15,35 metros de alto, por 4,70 metros de ancho, están divididas por cuatro ojivas, encima de las cuales hay un rosetón de 6 lóbulos y 2 cuatrilóbulos (elemento en forma de trébol de cuatro hojas). Las ventanas del ábside de 13,45 metros de alto, por 2,10 de ancho, sólo tienen dos ojivas y 3 trilóbulos (elemento en forma de trébol). A lo largo de los quince vitrales y del rosetón se desarrolla la historia del pueblo hebreo desde la creación hasta la llegada a Israel y concluye con el traslado de las reliquias a París. Se trata de un ciclo profético sobre la vida de Cristo, los profetas y reyes que le anunciaron y que culmina con el Apocalipsis que se sitúa en el rosetón, simbólicamente iluminada al atardecer. Son las vidrieras más antiguas de la ciudad. El rosetón, las 15 vidrieras y las tallas de los apóstoles contribuyen a condensar el arte en escasos metros cuadrados. El efecto en el amante del arte es deslumbrante.
Esta obra ejemplifica como pocas el nuevo espíritu gótico marcado por la luz y la elevación en un intento de materializar en piedra la Jerusalén Celestial. Se trata de una capilla de pequeñas dimensiones, en un estilo de gran pureza, destinada a acoger la corona de espinas de Cristo. En el aspecto exterior nada aparenta grandiosidad. Se trata de una edificación de proporciones relativamente pequeñas, caracterizado por una estructura gótica con ventanales alargados, coronada por una aguja del siglo XIX.
La diferente coloración de los cristales provoca un efectista juego lumínico en el interior, que realza la atmósfera intimista que el rey buscaba conseguir: un espacio sagrado como no hubiese otro en la cristiandad, porque allí estaban, en un relicario especial, la corona que Cristo soportó durante su pasión y una parte del madero sobre el que fue crucificado. Luego, mucho después, llegó la Revolución Francesa y la Santa Capilla sufrió varios asaltos, de forma que las reliquias que habían dado pie a su construción acabaron perdidas o dispersas. Pero allí se mantuvo el edificio que materializaba los sueños casi místicos de un rey francés, hasta que en el siglo XIX fue íntegramente restaurado. Un rey que era primo hermano de otro rey castellano, también santo para la iglesia católica, Fernando III, quien el mismo año en que su primo consagraba la Capilla, hacía su particular cruzada, conquistando Sevilla a los musulmanes. Familia de santos.



La Sainte-Chapelle no es sólo un edificio religioso, su función va mucho más allá y se vincula con el papel de la monarquía en la Edad Media. Luis IX, como otros reyes del momento, desean reforzar la corona frente al poder de la nobleza y del papado. Su ubicación en el recinto palatino de la Cité le otorga un claro sentido político que recuerda que el rey no sólo tiene el poder civil, sino que también es el jefe espiritual de sus súbditos.




La catedral se convierte en símbolo de la nueva época, del renacer urbano frente al mundo feudal y rural del Románico. La Santa Capilla aunque no es una catedral es un templo que reúne las características esenciales de este estilo. La belleza lograda por las tonalidades lumínicas y las soluciones arquitectónicas deslumbran. La capilla no solo simboliza la nueva religiosidad sino el poder que va acaparando la corona frente a la nobleza.
En esta época también se construyeron catedrales como Reims, Amiens o Chartres y en España León, Burgos y Toledo.

Podemos concluir que estamos antes una de las obras más hermosas y espectaculares del gótico "radiante". Esta obra ejemplifica como pocas el nuevo espíritu gótico marcado por la luz y la elevación en un intento de materializar en piedra la Jerusalén Celestial. El edificio y sus soluciones técnicas parecen desafiar a la gravedad y adelantarse en el tiempo a los edificios de cristal de la arquitectura contemporánea.


Por último, aquí dejamos un vídeo que resume las características y la historia de Sainte-Chapelle:

 


lunes, 8 de febrero de 2016

El matrimonio Arnolfini.


La imagen corresponde al cuadro conocido como El Matrimonio Arnolfini, obra del pintor flamencoJan Van Eyck, y por tanto, perteneciente a la pintura gótica flamenca del siglo XV.
La técnica empleada, como era habitual en Flandes, es el óleo sobre tabla. El óleo es una técnica novedosa en el siglo XV e inventada por los pintores flamencos. Sus ventajas son que permite realizar transparencias y representar objetos tales como cristales o espejos con el mayor realismo, como se puede apreciar en la imagen. Además, permite repintes y aporta una gran luminosidad y brillo a los colores.
Un aspecto importante del cuadro es que se trata de un retrato, es decir, de una obra de temática profana, lo cual es una importante novedad en el estilo gótico. 



Este tipo de obras son el resultado del auge de los mercaderes y comerciantes, que invierten sus riquezas en palacios, retratos y obras artísticas. Dichas obras pretenden dejar constancia de su existencia y, al mismo tiempo, mostrar la prosperidad y estatus social del retratado.
En este caso, el retrato muestra a una pareja que está contrayendo matrimonio. Se trata del comerciante italiano Giovanni Arnolfini y su esposa, afincados en Flandes como consecuencia de sus negocios. En la obra tratan de dejar constancia de su riqueza a través de las telas de sus trajes, objetos de lujo importados de diversas partes del mundo tales como la alfombra persa o las naranjas. Además de ello, se recurre al simbolismo a través de los objetos representados para transmitir el mensaje de la obra.
La esposa viste de verde, color de la esperanza y se toca el vientre en alusión a su aspiración de ser madre. El marido muestra en sus ropas que trabaja en el exterior. El peligro que le acecha, las tentaciones, se muestran en las frutas colocadas en el alféizar de la ventana, que aluden a la manzana de Eva. Las sandalias, cercanas a la puerta, y que aún no se ha calzado, son símbolo igualmente de su trabajo. Para que este matrimonio sea válido se necesitan testigos, que aparecen reflejados en el espejo de la pared. Uno de estos testigos es el propio pintor del cuadro que se autorretrata y firma sobre el mismo espejo.
Para dejar constancia de que el matrimonio es religioso a pesar de no tener lugar en una iglesia, se sitúan escenas de la pasión de Cristo en los círculos que rodean al espejo. Igualmente se sitúa una vela encendida en el candelabro para denotar la presencia de Dios, ya que las velas suelen lucir en las iglesias con ese significado.
Para finalizar, para la cama se emplea el color rojo, que simboliza el amor y la pasión que debe reinar en la pareja.
En todos estos detalles se muestra algo muy característico de la pintura flamenca, y es la excelente capacidad para captar las calidades de las telas y los objetos y la minuciosidad casi miniaturista con que los representan.
La construcción del espacio muestra el conocimiento de la perspectiva lineal, adoptada de Italia, ya que de manera contemporánea a la pintura flamenca, se desarrolla en Italia la primera fase del Renacimiento.
Portada central del Pórtico Real, Catedral de Chartres.

Se trata de una representación del Pórtico Real de la Catedral de Chartres, una fachada de un edificio eclesiástico de época gótica, lo que podemos datar gracias al uso de la arquivolta apuntada, típica de esta época a diferencia de la de medio punto. Se trata de comienzos del gótico (siglo XII), pues las figuras todavía no son monumentales ni hay un dinamismo en las escenas que será típico de la escultura gótica del siglo XIII.
Otra característica propia del gótico es la fusión entre la arquitectura y la escultura, formando ambas un todo único.


Este pórtico se organiza de una manera tripartita, siendo la portada central de mayor anchura y altura que las laterales, reflejo de la estructura interior de la catedral. En esta división se puede notar la pervivencia de la tradición paleocristiana, cuyas basílicas se dividían de la misma manera. A su vez, cada portada se estructura de una manera ordenada, fiel reflejo del pensamiento de la época, que se basaba en el ordenamiento geométrico y matemático para alcanzar la visión divina, y en la claridad y simplificación de las formas, que dan a la arquitectura una visión serena y tranquila.

Las jambas que separan las distintas puertas están formadas por haces de columnas decorados con figuras de reyes y de personajes del Antiguo Testamento. Éstas, en contraste con el románico, muestran una actitud serena, no severa. En ellas se produce una perspectiva jerárquica, pues los personajes del Antiguo Testamento son de mayor altura que los personajes de la realeza. Esta mezcla de personajes y la poca diferencia entre ellos intentan demostrar la relación entre los personajes bíblicos y la realeza para aumentar el poder de ésta.
La portada representada a la izquierda se divide en dos frisos y un tímpano rodeado por arquivoltas. En la parte central se representa a Cristo en el aire acompañado por dos ángeles, y en los frisos se representan a ángeles cantores y a otras figuras.

En la portada representada a la derecha se repite la misma distribución, aunque cambian los temas iconográficos. Aquí se representan escenas marianas: en los frisos se relata la presentación del templo, y en el inferior, la Anunciación, la Visitación, la Natividad y la Anunciación a los pastores; en el centro la Maiestas Mariae como trono de Cristo entre dos ángeles; y en las arquivoltas se representan ángeles y las siete artes liberales combinadas con figuras del mundo antiguo.
La portada central se divide en tres partes: un friso en su parte baja, una estructura central o tímpano, de mayor importancia, y unas arquivoltas que lo rodean.
La banda inferior se estructura en grupos de tres figuras bajo una arquería, sobre haces de columnillas que, retorcidas, simulan un fuste salomónico, en cuyos intercolumnios se encuentran tres arcos de medio punto bajo los que se sitúan las figuras en grupos de tres. Las figuras aquí representadas, los doce apóstoles, se sitúan a la misma altura, produciéndose una isocefalia de origen paleocristiano.
En las arquivoltas, las figuras de los 24 Ancianos del Apocalipsis se adaptan a la estructura.
Encima del friso y rodeado por las arquivoltas, se encuentra el tema principal, el Juicio Final, en el que el Cristo entronizado vuelve triunfante bendiciendo a los fieles, a los que acoge en su iglesia. Este Cristo se encuentra inscrito en una mandorla de tradición románica. A su alrededor se encuentran los cuatro evangelistas bajo la forma del Tetramorfos.
Todas las figuras se visten según la moda cortesana de la época, y en sus vestiduras destacan los grandes pliegues. Además, en ellas el artista intenta plasmar una cierta individualización de los personajes.

domingo, 7 de febrero de 2016

Políptico de San Bavón de Gante

Nos encontramos ante el Políptico de San Bavón de Gante. Es una obra perteneciente al arte gótico, concretamente a la pintura gótica; el autor de esta obra es Juan Van Eyck.  




El políptico de San Bavón de Gante tiene dos vistas. La vista cerrada y la vista abierta.

En la vista cerrada observamos doce retratos o dibujos religiosos. Los cuatro de la parte superior representan a dos de los evangelistas y a dos acompañantes de la Virgen con algunas de las citas textuales de La Biblia. En las cuatro imágenes centrales encontramos una única representación, una única escena, que es la anunciación del embarazo de María; en esta representación aparecen el arcángel San Gabriel y la Vigen con una paloma sobre la cabeza que representa la divinidad; esta representación esta descontextualizada porque el escenario en el que se produce es típico de la época en la que se realiza la imagen y no es el escenario en el que se supone que ocurre esta acción. Por último, en las cuatro imágenes inferiores encontramos una deesis y dos esculturas de dos de los apóstoles.

En la vista abierta tenemos otras doce imágenes. En los dos extremos superiores encontramos a Adán y Eva. A la derecha de Adán está representada la rendición del pecado; y, a la izquierda de Eva se representa a los ángeles musicales. En las tres imágenes superiores centrales se representa otra deesis en la que encontramos en el centro a Jesús con la tiara papal, en actitud de bendecir, y con un cetro en la mano izquierda; a la derecha de este encontramos a San Juan Bautista también en actitud de bendecir y con el evangelio en su mano izquierda; y, por último, a la izquierda de Jesús encontramos a la Virgen María leyendo un libro para demostrar su sapiencia que consiguió ella sola y sin ayuda.

En la parte inferior de la vista abierta hay cinco imágenes que representan una única escena. En esta escena final del políptico aparecen en un lateral los jueces justos y los caballeros, en el centro la adoración del cordero místico, y en el otro lateral los ermitaños y los peregrinos.

En la imagen central de la parte inferior de a vista abierta del políptico, la adoración de cordero místico, aparece una luz resplandeciente que es Dios, el cordero en el centro como fuente de la vida, a la izquierda los Santo Profetas, y a la derecha los doce ángeles, los apóstoles y los papas.

Esta obra pictórica del Políptico de San Bavón de Gante se encuentra en la capilla de Jodocus Vijd, en la Catedral de San Bavón, en Gante, Bélgica, Francia. Es una obra de 1432 realizada por Juan Van Eyck.

Virgen Blanca de la Catedral de Toledo

Nos encontramos ante la Virgen Blanca de la Catedral de Toledo. Esta obra pertenece al arte gótico; concretamente a la escultura gótica. 


Esta obra destaca por mostrar una figura alegre y de madre de la Virgen que hasta entonces no se había concebido de esta manera. En esta imagen observamos como la virgen sostiene en brazos con su mano izquierda al niño Jesús y con la derecha le aguanta por el pecho para que se mantenga recto. Podemos ver también como el niño le acaricia la cara con ternura y suavidad. 

En esta escultura podemos observar un ligero contraposto en el que apreciamos como la Virgen apoya suavemente su peso y el del niño sobre una pierna. Podemos ver también que as ropas de la virgen y del niño presentan movimiento en sus pliegues y son de color blanco, celeste, y con adornos de color dorado. Comprobamos también que la Virgen lleva una corona dorada y que tanto ella como el niño son rubios.

La Virgen Blanca de la Catedral de Toledo se encuentra en Toledo, España. Fue realizada en el siglo XIV. Es de color blanca y recibe el nombre de Virgen Blanca para hacer honor a la pureza de la Virgen y de su hijo.

Notre Dame de París

Nos encontramos ante la catedral de Notre Dame de París; esta obra es una obra arquitectónica perteneciente al arte gótico; concretamente a la arquitectura gótica.


Observamos la fachada de la catedral que pertenece a la arquitectura gótica de iniciación. Como podemos ver, la fachada puede dividirse en tres cuerpos.

En el cuerpo inferior tenemos las puertas que tienen una estructura abocinada hacia el exterior. Nos encontramos que hay tres entradas; una central y a sus lados, en las que se repite la estructura.Los arcos de las entradas son arcos de medio punto apuntados y sus intrados están decorados con esculturas repetitivas que mantienen su posición a lo largo de todo el arco. Las jambas de los arcos son esculturas de los santos y de los personajes que aparecen en La Biblia. El mainel o parteluz de la entrada encontramos un Cristo en actitud de bendecir con el evangelio en la mano izquierda y la mano derecha alzada y preparada para bendecir; es una entrada más confortadora y benévola que en la arquitectura de catedrales de artes anteriores. Tanto el Cristo del mainel como las esculturas de las jambas están individualizadas y protegidas con un doselete. Por último, en la entrada encontramos el tímpano, que también está decorado, en el tímpano de estas entradas se representa a Jesús sentado en su trono con los apóstoles a sus lados, y debajo a una serie de personas que esperan para verlo.


A continuación, encontramos el cuerpo del centro; en este cuerpo encontramos tres calles. En las calles laterales se repite la estructura. En ellas encontramos dos grandes vanos o vidrieras introducidas mediante arcos abocinados hacia el exterior; al igual que en las entradas, las jambas de los arcos de los ventanales son columnillas finas en repetición y de fuste liso. El tímpano de los vanos está decorado con un rosetón ciego; es decir, en su fondo no se observa el interior, sino la pared. En las albanegas de los arcos; tanto de las calles laterales como de la calle central. encontramos decoración en forma de tribal; es decir, con forma de trébol. El parteluz de las vidrieras tiene decoración escultórica. Finalmente en la calle central tenemos un rosetón gigante con vidrieras que sirve para aportar luz al interior, el rosetón está decorado con "nervios" que se unen en el centro. En la base interior del rosetón son tres esculturas; dos ángeles a los lados y en el centro la Virgen con el niño. 


Y, por último, el cuerpo superior y final, son dos torres inacabadas y desiguales debido a la falta de dinero y subvenciones para acabar la obra. Las torres; al igual que en los cuerpos anteriores, repiten su estructura en la medida de lo posible. En las torres encontramos dos vanos para proporcionar luz al interior. Los vanos están introducidos por jambas y arcos abocinados hacia el exterior. Los capiteles de las columnillas acaban con cruces. Y, por último, encontramos las gárgolas, que son figuras monstruosas que se encuentran en los bordes de la barrera de seguridad de las torres.


La planta de la catedral de Notre Dame de París es una planta de salón típica de la época dividida en cinco naves, con una gran cabecera y con múltiples absidiolos en ella. Aunque no se aprecia demasiado, el transepto, se prolonga un poco hacia el exterior y en uno de los extremos del transepto hay una entrada más.



La catedral de Notre Dame de París se encuentra en París, Francia. Fue construida en 1163; y se encuentra inacabada porque el dinero que se poseía para la realización de esta obra no fue suficiente para comprar más materiales de los que se necesitaban y nadie pudo continuar financiando esta obra arquitectónica. 

La Catedral de Notre Dame de París es la base y la inspiración de muchas catedrales posteriores como la catedral de León o la catedral de Chartres

sábado, 6 de febrero de 2016

Frescos de la Basílica de Asís.

Nos encontramos ante las obras pictóricas, pertenecientes al arte gótico, del famoso pintor florentino Giotto (Colle di Vespignano, 1267 – Florencia, 1337), que plasmó en la Basílica de Asís.  Giotto rompió con la 'manera griega' y abrió las puertas de la 'manera latina': un lenguaje pictórico moderno, en el que triunfa el volumen plástico, la realidad del paisaje y la gravedad humana.  

Sus composiciones son emotivas, frescas, llenas de vida e irradian un espíritu humano intemporal. No tenía conocimientos técnicos avanzados de anatomía o perspectiva, pero destacó por su realismo en su tiempo y sus pinturas eran consideradas "milagros del naturalismo" por sus contemporáneos. Fue el iniciador del espacio tridimensional en la pintura europea y contribuyó a la creación del Renacimiento Italiano al pintar figuras modeladas y humanistas en perspectiva.
Su importancia en la historia del arte es tremenda. No solo por sus innovaciones en el ámbito de la pintura, sino porque consiguió alcanzar un estatus de reconocimiento social excepcional para un artesano.

Estas novedades comienzan a materializarse en las Historias franciscanas de la Basílica de Asís: una serie de veintiocho frescos que pinta en 1298 sobre la vida de Poverello, Santo de los Pobres, según aparecía narrada en los textos oficiales de la orden. En cada panel del ciclo las figuras se destacan con colores y formas macizas. En los fondos, el paisaje se dilata; en algunas escenas incorpora animales y en otras aparece la arquitectura con edificios cortados a propósito, para que el devoto compruebe la acción que se desarrolla en su interior. 

Aquí os presento los frescos más importantes:
La Visitación.


La Natividad.


La Adoración de los Reyes Magos.


La Presentación en el Templo.


La Matanza de los Inocentes.


El Viaje a Egipto.


El Regreso a Jerusalén.


Cristo hablando con los doctores con un logrado estudio de la perspectiva lineal.



La Crucifixión. Es una de las representaciones más primitivas de Giotto, ya muestra el mismo gusto que mantendrá el resto de su vida a la hora de representar este tema. Cristo con el paño de pureza hasta las rodillas pero transparente, lo que aprovecha para realizar un esbozo de estudio anatómico.


Milagros de San Francisco: La muerte y La Resurección del niño Sessa.



Francisco entrega su manto a un pobre. La escena está enmarcada entre dos altas montañas sobre las que se representan dos mundos, dos formas de vida: una ciudad y un monasterio, a sus pies Francisco entrega su capa a un pobre, parece haber decidido ya a qué mundo pertenece.


Renuncia de los bienes del Mundo. Ante el enfrentamiento con su padre por su decisión de dedicarse plenamente a Dios y acusado de esquilmar los bienes familiares, Francisco no tiene reparos en desnudarse delante de todos en la plaza de Asís y entregar sus ropas a su padre en un gesto de renuncia de todos los bienes materiales. El obispo de Asís cubre con su túnica la desnudez del santo. De nuevo dos ambientes enfrentados: la vida en el mundo y la vida en Dios.


Visión del Carro de Fuego. Mientras unos hermanos duermen en el interior de una iglesia, otros en el exterior son testigos de una visión única que presenta a San Francisco volando en un carro de fuego. Se presenta así a Francisco como el nuevo líder de la cristiandad.


Exorcismo en Arezzo. Durante la guerra civil en Arezzo, San Francisco vio gran cantidad de demonios sobre la ciudad y llama al hermano Silvestre para que los expulse con un exorcismo, éste aparece levantando sus manos y ordenando a los demonios que abandonen la ciudad. La pintura muestra en los laterales dos construcciones monumentales, a la derecha la ciudad rodeada por una gran muralla y a la izquierda una gran iglesia. Una gran grieta en la tierra separa los dos ambientes, por un lado la paz y la fe y por el otro la guerra y el pecado. Por las puertas de la ciudad asoman ciudadanos que observan la escena.


Milagro de la Primavera. Se trata de uno de los frescos que resultó más dañado en el terremoto de 1997. Aparece Francisco orando por agua ya que el hombre que le prestó la mula está muerto de sed, por eso aparece en el suelo luchando por el agua que milagrosamente empieza a surgir de la roca, mientras otros dos franciscanos departen ajenos a la escena. Destaca el detallismo con el que Giotto ha realizado el asno.


San Francisco predicando a los pájaros. Las aves atienden las palabras del santo que luego las bendice y es solo entonces cuando echan a volar. Otro fraile asiste impresionado a la escena. Encontramos mayor detallismo en la realización de los paisajes que en otras pinturas de Giotto.


Muerte y Ascensión de San Francisco. Viendo cercana su muerte, Sen Francisco se trasladó a una pequeña iglesia para morir rodeado de sus hermanos. En la misma representación, Giotto introduce el ascenso de su alma al cielo y la celebración de sus exequias. Para ello establece tres diferentes niveles, el más bajo con la muerte, el segundo con la celebración de exequias y el tercero refleja el Reino Celestial recibiendo el alma del santo, siendo la imagen del santo mostrando los estigmas dentro de una orla la que preside el conjunto.