lunes, 14 de marzo de 2016

La Anunciación.

Nos situamos ante una pintura italiana del Trecento, en concreto, con la Anunciación de Simone Martini. 
 


 La Anunciación de Simone Martini es una de las  pinturas góticas más delicadas y bellas. Es quizá la obra más representativa del pintor y del Trecento Italiano. La pintura que se desarrolla en Siena durante este periodo, se caracteriza por alejarse de aquellos aspectos que habían definido la pintura románica. Sigue siendo una pintura de temática religiosa pero ahora no se trata de reproducir símbolos, como ocurría en la Alta Edad Media, sino de reproducir la realidad de una forma más verdadera y creíble. Cambia por tanto  la forma de pintar. La pintura inicia un camino de experimentación que desembocará en el Renacimiento.




La escena representa el tema de la Anunciación. El Arcángel Gabriel se  aparece  a la Virgen para anunciarle que será madre de Dios.  Destaca  la expresión de sorpresa de la Virgen. La escena está enmarcada en una arquitectura abierta de arcos apuntados polilobulados, rematados con pináculos y gabletes, elementos de la arquitectura gótica. La pintura se realiza en temple sobre tabla.
Aunque todavía hay rasgos arcaizantes de influencia bizantina, como el predominio del dorado del fondo, este cuadro demuestra que la pintura ha experimentado una gran evolución, que hay otra forma de entender el arte. Observamos un mayor realismo en las formas de los cuerpos, en  los ropajes, en la sensación de profundidad que da el suelo o el jarrón con azucenas. 
La línea,  es muy fina y precisa. El dibujo  en todas las figuras sigue un trazado curvo y en forma de “S” (línea serpentinata) que acentúa la delicadeza de la escena, no debemos olvidar que los clientes son mas refinados y exquisitos. 
Los colores son  llamativos y suntuosos, tanto los dorados del fondo como la combinación de azules y rosas, muy delicados, del Arcángel y la Virgen. El cromatismo es  rico, variado, ya no son manchas de color puro y plano, los matices de los pigmentos intentan representar luces y sombras. El artista intenta que las figuras sean realistas, las da movimiento, como observamos en el manto del arcángel, y ganan en volumen, como observamos en los pliegues de los vestidos. También intenta representar   la profundidad  con el jarrón de  azucenas y con las líneas del suelo perpendiculares al fondo dorado. Destaca el eje de  simetría  que divide el cuadro en dos mitades casi exactas, el eje   vertical está representado por   el arco polilobulado central, la representación del cielo con los ángeles y las azucenas. 





Por otra parte el tratamiento del tema cristiano es cercano, realista, la expresión es mucho más humana que divina, destaca la humildad de Gabriel al darle la noticia a la que será madre de Dios, y la postura vergonzosa de la Virgen, que recibe la noticia con timidez. La utilización del dorado por influencia bizantina, acentúa el carácter divino y sagrado.

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