lunes, 16 de febrero de 2015

Catedral de Notre-Dame en París

Nos encontramos ante una obra arquitectónica de Arte Gótico. Es una catedral gótica, concretamente la Catedral de Notre-Dame de París. Se ubica en la isla de Francia y fue erigida en 1163, por lo que pertenece al gótico de iniciación.
Estamos ante una fachada que podríamos dividirla en tres calles y tres cuerpos. Se encuentra flanqueada y rematada por dos torres. El vano predomina sobre el muro. Su fachada es el prototipo de las francesas, con un esquema en “hache”, y está dividida en tres puertas por el exterior, con lo que parece que tiene tres naves en vez de las cinco que presenta. Su ornamentación es riquísima, perfectamente adaptada al marco arquitectónico y cubre el tímpano, las arquivoltas, jambas, dintel y parteluz…

En el primer nivel de la fachada aparece la Portada que sigue siendo el lugar preferente para colocar la escultura con una intención didáctica. Los dos portales laterales de la fachada fueron consagrados a la Virgen María y a su madre, Santa Ana. Entre ellos, el Portal del Juicio Final domina la visión con esculturas que representan la resurrección de los muertos. Encima de la Portada, sobre los arcos apuntados se disponen las imágenes de los reyes de Francia. Mas arriba, en el segundo nivel aparece, un rosetón y ventanas a ambos lados. El edificio gana en luminosidad. En el tercer nivel una arquería formada por arcos apuntados entrelazados y muy estilizados da ritmo y movimiento a la fachada. Por último en las torres se abren unos vanos alargados y estrechos que acentúan la verticalidad del edificio.

La catedral de Notre-Dame de París en un voluminoso templo de planta de cruz latina. Consta de cinco naves y un doble deambulatorio dividido en tramos triangulares, con una serie de capillas cuadradas que lo circundan, con lo que resulta un enorme presbiterio. El ancho transepto se sitúa casi en la mitad de la longitud de las naves y resalta poco en planta. La capilla mayor esta rodeada por una girola de doble nave. La nave central es de mayor altura que las laterales, y observamos como elemento sustentante son columnas en vez de pilares, algo que suele aparecer en el primer gótico. Los elementos sostenidos son arcos apuntados bastante abiertos, bóvedas sexpartitas en la nave principal y de crucería en las laterales separadas por fajones.


Siendo todo hermoso y equilibrado, hay que destacar la belleza de su tribuna, concretamente sus esbeltos arcos y finas columnas. Sin embargo, esta tribuna se mantiene en Notre-Dame por inercia del mundo románico o por estética porque aquí ya no cumple funciones de sustentación. La razón es que en esta catedral de París nacen los arbotantes exteriores que se ocupan de dicha función, de apuntalar los empujes laterales de las bóvedas de la nave central. Sobre la tribuna se sitúan una serie de ventanales con lo que presenta tres pisos en altura. Todos los huecos de ventanales y rosetones aparecen decorados por vidrieras, con lo que la luz en el interior remite al ideal de espacio místico perseguido por los arquitectos de la época.

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